ISSA MARTÍNEZ

SI LAS ROSAS…
Una epístola acunada
en el anonimato de mi voz, impregnada con los momentos más tempranos de mis
amaneceres en los que se difumina tu existencia.
Una misiva escrita en las prolongaciones del azogue que nos acerca a distintas
horas, en dónde la luna te musite las reverberaciones de mi esencia que te
añora, y, las transmute en mis palabras que te digan:
"Escucha mi eco en la melodía del los confines de ámbar, moja tu piel en los
murmullos de mis piélagos sin fijarte en su color, porque nuestro mar es el
mismo que revoca las fronteras, el mismo que desborda su cauce con las lágrimas
de nuestras nostalgias, el que en simbiosis de versos, reúne nuestras almas".
Si las rosas nítidas vaciaran sus pétalos en la artesa de mis manos, crearía
papiros para escribirte en matices de rojo, desde el escarlata hasta el púrpura,
haciendo una pausa en el más brillante rubí; el de mi sangre anhelante. Entrega
inmediata… en el sublime aliento de uno de mis besos.

EXÉGESIS
Falsas, hipócritamente desfiguradas bajo el amparo
de las voces dulces. Frías y cortantes,
como los silencios que ahogan su corazón
en las tinieblas de lo infeliz.
A tientas, descubriendo los motivos
de los que se alimentan: felicidad, nutriente
primogénita para subsistir.
Reptando, bífidamente reparten sus besos
aleves, con los que cercenan inocencias,
certeza y esperanza.
Sangre, estelas púrpuras sus infusiones
espermáticas, para revolverse con su flagelo,
en intentos a veces diestros, de fecundar sus ponzoñas sin nido.
Suficiente, se conforman con tan poco…