CÉSAR BIANCHI

 


JUAN GÓMEZ JUEGA AL TRUCO CON LA MUERTE 

I

Juan Gómez juega al truco con la Muerte.
Mano la Parca, de una, canta “Envido”
y el Juan sólo musita “no ha venido”:
Un punto lo distancia de la suerte.
 
(Quizás esta partida desconcierte
al rival, ese augur del  mal temido. )
Tres de Bastos jugado de seguido
pone hasta ahí La Mala, como alvierte.
 
Con el Ancho de Espadas la primera
asegura con mano temblorosa
y un Dos en la segunda, y a la espera.
 
La Muerte se sonríe misteriosa,
amaga con abrir la faltriquera;
se va al mazo con pose cautelosa
 
II
 
Por cada uno anotan un poroto,
el Juan es pie, reparte la baraja
y Ancho falso en la mesa descerraja
El Hado que promueve un alboroto.
 
Juan con treinta de pie y el seso roto
por los nervios, “Envido” a la Mortaja
grita. La Parca una “Falta” descerraja
y se ríe produciendo un terremoto.
 
Juan piensa que la guacha fue a la pesca
y arruga como el gaucho más cobarde
(“Seguro fue maniobra truhanesca”).
 
Y suda frío, se anima y por emparde
con un Truco la corre a la grotesca,
que se va “dos por uno” haciendo alarde.
 
 

 
III
 
Las luces del boliche se apagaron,
brillan los huecos ojos de la Parca,
hilos de luz realizan una marca
en los aires que sus manos tocaron.
  
La tormenta y el agua traspasaron
para adentro del rancho que se encharca.
El viento al techo como un potro enarca;
las gotas las paredes ultrajaron.
 
El Juan que en otro tiempo fue valiente
aguanta mientras palpa su cuchillo.
Las barajas que da su contendiente
 
eléctricas parecen por el brillo.
Se quita los sudores de la frente;
se alumbra con la luz de un cigarrillo.
 
 


 

 

IV
 
Tres Tres la liga le ha brindado;
no es ni poco ni mucho pero alcanza
a mantener en vilo la esperanza
de no ser esta mano achicharrado.
 
Juega su Tres absorto y tan callado
que a Muerte hace reír con destemplanza.
Siete Espadas inclinan la balanza
pero al menos del tanto se ha salvado.
 
La Huesuda le manda un Seis de Copas.
Ni él se cree cuando Juan dice: “me cuesta”.
¡Para un Seis indefenso cuántas tropas!
 
Matar con tanta carta le molesta.
Truco canta y le quiere la Sin Ropas
quien con un cuarto Tres gana la apuesta.
 
 
 
V
 
–“Porque don Juan Manuel murió la gen…”
–Dijimos que esto va sin “jardinera”,
grita La Parca sin reír siquiera;
 lo mira y lo ve frito en la sartén.
 
“Falta Envido” echa Juan y grita bien,
La Fea no es preciso que le quiera.
Se para el tiempo justo en la frontera.
A la muerte o la vida parte el tren.
 

–Yo quiero –dice el Hado– y pronostico.
 El Juan con treinta y dos copa la cancha,
la soberbia se muere por el pico.
 
 La Parca –Una derrota no me mancha,
tan solo me ganaste el primer chico;
más tarde volveré por la revancha..

 
 
VI
 
 
La tormenta de afuera se ha calmado,
en el cielo se asoma alguna estrella,
el Juan le pega el beso a una botella
y respira profundo y descansado.
 
Un gaucho del boliche se ha acercado
y exclama, como parte en la querella:
“La Parca casi casi nos degüella”;
“¡Aramos!” dice quien no estuvo al lado.
 
El Juan ríe tranquilo mientras calla.
Piensa, su vida toda vuelve al frente,
y una sola certeza que no falla.

La calma sin embargo es aparente,
sin ruido lo persigue la batalla,
La Parca reaparece de repente.


 

 


 

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