JOSÉ SORIA

 

SÚPLICA A UN DIOS INEXISTENTE
 

 

Verdadera es la palabra “que si padecemos con Él, también con Él viviremos. 
Si sufrimos con Él, con Él reinaremos. Si le negamos, también Él nos negará. 
Si le fuéremos infieles, Él permanecerá fiel, que no puede negarse a sí mismo.


II TIM. 2, 11-13
 

 

 


No te conozco.
Te presumo, te siento, te defino.
No te conozco
 
¿Dónde estas?
¿Dónde estabas cuando me perdí,
cuando los cielos se abrieron en aguacero,
cuando mis labios palpaban encuentros,
cuando las piedras laceraban mis tobillos,
cuando la soledad, la triste soledad
empujaba más adentro?
 
¿Es eso negarte amor?
¿Es eso negarte, Amor?
 
Negaré, mil veces negaré.
Al calvario del destino,
a la fuerza de este viento,
a las ruedas de molino,
a todo lo que siento,
a lo vivido.
 
¿Es eso padecer amor?
¿Es eso padecer, Amor?
 
Si tu alma a mi alma impresa,
si tu sombra me redime,
si tus labios me hablan, dime:
¿Por qué tu ausencia?
 
 
 
No te conozco.
Te sueño, te lloro, te invento.
No te conozco.
 
Si mi huida es tu huida,
si mi cuerpo es tu cuerpo,
si cada frase que digo
me la dicta tu silencio
dime:
 
¿Es eso infiel amor?
¿Es eso infiel, Amor?
 
Mis labios están rotos
de sangre, de cieno, de rabia
por lo dejado.
Por haber sido,
Por coronar mi cetro de espino,
Por sentirme lleno de tu vacío.
 
¿Por qué me niegas,
si mi negación parte de Ti mismo?
¿Dónde está mi hambre de tu hambre?
¿Dónde está el rojo de tu vino?
¿Dónde esa paloma blanca?
¿Dónde ese niño?
 
No te conozco.
Te sufro, te llamo, te seco.
No te conozco.


 


 

Contactar con el autor

 



OPINA SOBRE ESTOS POEMAS