PAULA GONZÁLEZ

FUERTEMENTE
La angustia de un vacío
hace que caiga en una oscuridad
empapada de silencio.
El intento de vida se hace
lento, grotesco, inútil,
con un caminar desorbitado,
con un sentido que se esconde
en lo cotidiano.
Quiero secarme en gritos húmedos
hasta agotarme de rabia,
de cansancio, de pena.
Quiero que mis ojos no ardan de soledad.
Quiero caminar con huellas
que dejen evidencias
perpetuas
Quiero el resplandor de un ramo de certeza.
Quiero poder vaciar expectativas
y arrojarlas,
hasta que el aire se ponga denso,
para poder recorrerlas, respirarlas, vivirlas,
y hacerlas mías.
MÁS QUE NUNCA
Expansivo sol de soberbia altura
y fuego congelante. Su fuerza
me deja a oscuras,
veo una mancha roja que se
transforma en un paisaje negro
de brillantes ojos.
Con un helado viento, helada me quedo,
empiezo abrir un par de horizontes,
que se divisan lejanos.
En esa lejanía,
una mancha expansiva de soberbia altura
se posa en mi nariz.
Y todavía veo, con más claridad que nunca,
lo agarro entre mis manos,
lo arrojo, lo piso y me lo trago
y sin embargo estoy más oscura que nunca.
PAULA GONZÁLEZ CASTRO es una joven de 17 años natural de Rancagua (Chile). Actualmente cursa tercero medio en el Colegio Sagrado Corazón de su localidad natal. Empezó a escribir a los nueve años aunque, en propias palabras, "dejaba bastante que desear". Por ahora, sus poemas cumplen para la autora una función de expiación de los males del alma: la soledad y la tristeza.