J. L. VILLENA

Noviembre
All, Noviembre del 85
La tarde, una más, se apaga lentamente
y, con frío de vieja, ha tejido como un tul
que fuera la noche al rescoldo de la luz
de lumbre rubia que se escapa hacia el oeste.
Y parece que el aire furioso mal esconda
fría soberbia de un relámpago oculto.
Por las venas de luz de azafrán, el crepúsculo
se desvanece por los filos de la sombra.
Agua turbia de viento, la humedad de las nubes
desemboca en la lenta serenidad del valle.
Sobre los abedules casi desnudos llueve
y lloverá esta noche detrás de los cristales
donde caerá la lluvia de peso transparente
cuando, cerca del fuego, yo mire como llueve.
Visión de la agonía
Hay hombres que aúllan como fieras
y mujeres tristes llorando en silencio
cuando huye el horizonte,
como la luz de un ciego,
por la soledad esteparia de la agonía.
Agonía es esa ola,
luz de mármol,
luz de mar azogado,
que lapida,
que llega un poco más lejos,
que mata un poco más.
Agonía es la calma mineral
del amor desamparado.

Del sueño a la razón
Del sueño a la razón
la voluntad es un gesto del alma soberbia
y no la paz del entendimiento
ni la doma de un destino,
sino un mandato,
una pulsión, un acto.
Del sueño a la razón se enreda
un laberinto de palabras perdidas,
un alambre bailado de funámbulo.
Y hay también caminos ciegos
en el sueño revelado como una verdad,
en la poesía de la razón perdida,
en el olvido, en la fe.
Porque más allá del sueño la locura,
que es tristeza y es horror, acecha
porque, después de la razón,
el hastío sala la vida,
y morimos acostumbrados
y, aún, miedosos.
Del sueño a la razón hay
sangre y orden en los latidos,
pero no hay equilibrio,
no,
no lo hay.
José Luis Jiménez
Villena nació en Granada en 1957. Desde hace más de veinte años vive en
Puigcerdà, en el Pirineo de Girona. Es maestro y trabaja en el Centre de
Recursos Pedagògics de la Cerdanya, un servicio educativo de la
Generalitat Catalana.