BUBISHER

(POESÍA SAHARAUI)

 


ALÍ SALEM ISELMU

LA PASIÓN DE LOS OLVIDADOS

Las paredes de adobe se reflejan
en la inmensidad del desierto.
Ellas cubren y guardan por mucho tiempo
el deseo reprimido de los muertos y vivos.
Se alzan en la memoria de los olvidados
que se enfilan hacia la razón,
en el tren de cada vuelta que da la vida.
Huelen con pasión el perfume
del último vaso de agua.
Buscan en el brillo de cada estrella
el inicio y el fin de cada esperanza.

 

EBNU

FATMA

Fuente de mis sueños.
Alma de mis sombras.
Tierra donde descansan mis huesos.
Mar que besa mis ganas.
Amor que desnuda mis noches.
¡Te quiero!

 

Te quiero como el primer día
como el otoño pasado
como la lluviosa tarde de ayer.
Te quiero como ahora
que escribo "te quiero".

 

 

LIMAM BOICHA

YO BEBÍ LOS VERSOS DE LA MADERA

En mi infancia yo bebí
los versos de la madera.
Un
almurabit me enseñó
a fundirlos en el alma.
En su mano colocó
una lisa madera,
castaño de rostro bello.
Con tinta de carbón
empapaba su fina pluma.
Escribía versos
en la memoria de la madera.
Después de las lecciones
vertía agua en la poesía.
Un caudal de versos descendía.
"Tómatelo todo-dijo-
para que fecunde tu mente".
En mi infancia yo bebí
los versos de la madera.
Un
almurabit me enseñó
a fundirlos en el alma.

 


    El bubisher es entre los saharauis un pájaro que trae las buenas noticias. Y también es la palabra empleada para dar nombre a una antología de seis poetas de esa nacionalidad publicada en Editorial Puentepalo (Las Palmas de Gran Canaria, España). Dichos autores compartieron estudios en Cuba y trabajo en la Radio Nacional Saharaui, experiencias ambas determinantes para su trayectoria. La mayoría de ellos pasó a formar parte del Ministerio de Información en los campos de refugiados saharauis en Tinduf.

    Los últimos años 90 suponen para ellos un nuevo exilio en España. Si en los 70 eran ciudadanos españoles, hoy son tratados como inmigrantes que tienen que ganar duramente la vida y desde aquí ayudar a sus familias que resisten en los campamentos. El pueblo saharaui lleva 28 en el exilio del desierto argelino esperando la celebración del referéndum de autodeterminación que les devuelva su tierra. Estos poetas conocen el duro rostro de la inmigración y de la soledad en una sociedad individualista tan distinta a la suya.

    Esa condición de exiliados tan profundamente experimentada se manifiesta incluso en el mestizaje de su habla. Teniendo el árabe como lengua materna, leyeron sus primeras letras y realizaron sus estudios superiores en castellano. Hablaban raro para otros árabes que no sabían ubicarles, y su acento era extraño para sus compañeros cubanos.


    El pueblo saharaui es el único pueblo árabe hispano-parlante. Hoy en día el español es la segunda lengua oficial de la República Árabe Saharaui Democrática. En su esfuerzo por mantener la vitalidad del castellano en aquellos territorios, dicha República no recibe ningún tipo de ayuda del Instituto Cervantes, creado para la promoción y enseñanza de la lengua española. Sin embargo en Marruecos, país de influencia francófona y con un gobierno especialmente interesado en borrar cualquier huella de la presencia española, hay ocho centros del Instituto Cervantes.

        En el Sahara Occidental, provincia española hasta la Marcha Verde de 1975, se estudiaba español en la escuela y con maestros españoles. Allí el castellano ha sido siempre considerado como una seña de identidad cultural y un elemento diferenciador. Si el vecino pueblo mauritano habita en el “país del millón de poetas”, los saharauis no se quedan atrás. Detrás de cualquier saharaui hay un prodigioso recitador de versos, las veladas poéticas se disfrutan con placer, los versos se memorizan y pasan de generación en generación; se trata de una literatura oral tradicional en árabe.

    Pero los tiempos cambian, incluso en el desierto. El éxodo, la guerra, el exilio, dieron lugar a una poesía escrita en castellano, su lengua de creación artística. Es una poesía reivindicativa, social, que refleja la lucha del pueblo saharaui, la pérdida, el vacío, la separación de la tierra. Aunque, como ocurre siempre con los saharauis, se trata de una poesía a pesar de todo optimista, en espera de un futuro mejor que, por qué no, tiene que llegar. A la añoranza por la tierra arrebatada se une el amor, los amigos y el recuerdo al paisaje y la naturaleza que quedaron atrás, en los territorios ocupados.  La coincidencia de nacionalidad, trayectorias vitales y temática permiten hablar en este caso de toda una generación poética saharaui.


    La antología cuenta con ilustraciones del poeta canario Pepe Dámaso, con lo que se completa una obra llena de sensibilidad tanto en lo literario como en lo visual.

 

 

 

Bubisher. Poesía saharaui contemporánea.

Editorial Puentepalo, Las Palmas de Gran Canaria, 2003.


    Antología poética en que participan Limam Boicha (Sáhara Occidental, 1972, Licenciado en Periodismo), Luali Lehsan (Sáhara Occidental, 1971, Licenciado en Filología Hispánica), Mohamed Salem Abdelfatah (Ebnu) (Sáhara Occidental, 1968, Licenciado en Lengua Española y Literatura), Saleh Abdalahi (Sáhara Occidental, 1971, Licenciado en Dibujo Técnico), Ali Salem Iselmu (Sáhara Occidental, 1969, Licenciado en Periodismo) y Chejdan Mahmud (Sáhara Occidental, 1972, Licenciado en Filología Hispánica).

 

 

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