AGUSTÍN DE LA POZA

 

 

SOY ESCLAVO DE LOS DIOSES

Los sollozos de tus ojos,
soles verdaderos,
son manantiales de agua viva
que hablan por ti.
Dejando arrumbada la soledad,
al dramaturgo solitario
y los olvidos piadosos de una mujer.
Mujer. Fruto de la mano de Dios
y ética del firmamento.
Embrujador destierro,
allá en el pasado, en los confines.
La tierra hace lento el caminar
e indulgente tus voces
son repiques de las creencias marchitas.
Con cuerpo esbelto
y silueta bordada
sobre la tierra,
sobre las flores,
dejando la huella,
acariciando,
la tierra muerta.

 

 

MI OPINIÓN

Suenan las campanas
pasada la media noche
con la ilusión de los blancos vestidos,
una historia oculta y una ilusión estéril.
No llega la sazón. Nunca.
Sí el desafío y la pelea
al corazón esférico.
Es discreto el laconismo en tu sonrisa
y triste comprobar tu triste estado
en aquella España tosca e inerte.
Ahora, con la mirada del mal, llegan
la oscuridad y la inquietud
movidas por el anhelo de certezas.
Pájaro que resplandeces,
¡cómo me achica tu brillo
con el sol que se pone
y el viento soplando desde el oriente!
Palabras de pies cansados,
sin ideas. Mientras, tú cabalgas
a la razón oprimida.

 

 

 

    AGUSTÍN DE LA POZA nació el 31 de agosto de 1961 y reside en Madrid. Su estilo muestra una elegante sobriedad y facilidad en la descripciones de estados psicológicos.

 

 

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Poemas publicados en el nº 16 de la Revista Almiar

 

 


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