JUAN CARLOS VÁSQUEZ

 

CONFIDENCIA

En travesías, tomo,
exhalo y deseo el llamado
de la desconocida,
corrijo y la reincidencia
de ser torpe vuelve.

Odio a mis compañeros
de trabajo, a mi familia,
a Dios. Luego les amo
cuando perdido creo no
poder más.

Disimulo mis estados
con una alegría sarcástica
que se basa en en la burla de
todos mis sentimientos,
para no verme amargo.

Sueño con la luna,
con las estrellas, con ella
cuando mis poemas y mis
disonancias de cuerdas
me secuestran en un trance.

Cuando no, escribo esto que
no me conduce a nada, más
que a una reelección compulsiva
y a mil preguntas incontestables.

Sé que nada tiene sentido, pero
tengo que seguir alimentando
las fantasías para esclavizarme
al amor, con la fortuna de poder
suicidarme cuando quiera.

La solución no esta en el Dios
del cielo.
Está en la gaveta, en el periódico,
en el número telefónico de rehabilitación
de la sección de clasificados.

 

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