CAROLINA HODGSON




JUEGO A FUEGO

Juguemos con fuego
si te quemas pierdes
juguemos que me amas
te amo (quizá como antes)
miente

Me dirás te amo diez veces al día
prepare desayuno/cena
respeta ideas /sentimientos
Yo besaré tu boca
para acariciar las almas
adivinar el retorno de amores idos

no mires a los ojos
el hechizo se pierde
encontrarás hastío
(disfrazó un fracaso)

Cuando llegue la noche
(simulacro perfecto)
te amaré como nunca
juego a fuego con rabia
amor calcinado

 

 

DIVAGO EN TUS OJOS

Divago en tus ojos
desierto inexorable árido
como propia sustancia
desde el extremo del día azul
hasta el final de la noche gris
descifro cada misterio

intercambio miradas robadas
incendio de ojos clandestinos
desciendo en el vaho de tu infierno
como palabras de cráteres paralelos

busco una escena de amor/
un muro se interpone
como exorcizo este instante
si el desierto acude precipitado
tan aplomado que nada lo
conmueve

 

EN CALMA

En calma
Tomo optimismo sorbo a sorbo
sabor a calma/ digiero

Recobro mañanas
ilumino sombras/te pienso

invierto el orden/ pacto con la vida
lucidez/ locura
como el circulo cuadrado
o cuadrado vicioso...

araño/ muerdo/ floto
un buen año quizas

Me dejo llevar navego
tormentas/ sosiego la calma

 

 

DE SUEÑOS PERFECTOS...

Al filo de la noche
embriaga la imaginación
(fantasías)
de sueños repetidos
Remiendo la alforja esperanza
Construyo días perfectos.

sumerjo al propio genero
/Profundizo.

Eterno debate de lucha sin contenido
exorcismo/conjuros de luna
grito/blasfemo
invento amores
fabrico mundos que no son.

Te transformo en el hombre ideal
Que se evapora al alba.

 

 

 

 

  CAROLINA HODGSON hace una verdadera declaración de intenciones en su siguiente cita textual: "Crecí dentro de una revolución y aprendí tanto, que la poesía surge por sí sola: amo a mi patria, Nicaragua es poesía. En pleno cambio, de la niñez a la adolescencia mientras hacíamos lo propio de la edad, surcaba por los cielos azules de mi patria el temible pájaro negro que estremecía al mismo lago y el sonido era tan fuerte como el de un estruendo volcánico. Respiraba una especie de temor y a la vez de amor patrio: defender lo justo y respetar a mi pueblo. Escribo como una especie de liberación; las palabras son emociones sentimientos y sensaciones que rondan cautivas, al pasarlas al papel pueden volar libres..."

 

 

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