ALEJANDRO MILLÁN

VIERNES
Es el trazo de la tiza
sobre el cemento áspero,
Es latón y su traje de oxido del mercado.
Fermenta entre las baldosas
y se escurre por las mejillas de la plaza.
Abraza al prócer
con sus brazos vaporosos
que son ebrias hordas de mosquitos,
que se atascan
en el dorado cuello
de una trompeta con resaca.
Unos ojos hartos de sol
se lamentan a los pie del héroe,
y cuatro cuerdas bastan
trotando en su caja.
Súbito.
Largos los dedos del atardecer
entre las luces que resisten.
Se deslizan, las aprietan
exprimiéndoles el ron
al que el vidrio roba su belleza trágica.
La esconde en sus bolsillos
desbordados de inverosímiles trofeos.
Muecas y quejidos
que arrastran su beata procesión
de perezosos suspiros.
El pulso amarillento de las farolas
te habla despacio y de historias de nada.
Ahora derrama tu día sobre las sabanas...
ALEJANDRO MILLÁN TOMÁS es residente en Collado Villalba (Madrid, España). Según palabras del propio autor, sus versos aquí publicados hablan de lo que "mis ojos vieron cuando viví en la isla Margarita en Venezuela. El poema habla de un viernes cualquiera..."