LJUDEVIR HLAVNIKOV

EL FUNERAL DE
GWENHAËL OF OLDSCHEEYLD
A Sir Hedwig y su antiguo barco de Nicea
un fulgor precedido por la disipación que no supimos cómo ni cuándo trajeron los
fragmentos del radar
un buen pastor y todas las plagas que despedimos regresaron a casa por nosotros
apoderado patrocinador rusticida abrasa tu prosa oh ergonomías de ceniza
un prado de higueras esvásticas las copas la partida vencía el plazo
de súbito un corto eléctrico no pude hacer nada más que abandonar su reloj en
mis párpados
lábilmente el acróstico cae sobre los políglotas y cierra la manga apoderándose
de un toque de queda
las entrañas de un hallazgo anómalo a su especie ya una encarnación cosmética
una mañana forestal en torno a su novia pretendí con inaudito pudor la
muchedumbre
el lobo observa la aguja y la bella nodriza deja la almohada y la funda bordada
con suero culinario
guardemos armonía combustiona la carne y la mácula ya el disfraz mortifica las
manías de un rey mendigo
amante de esclavos pretéritos efebos que dan calor a las alcobas de las infantas
cuencas de mariposas y retratos cien veces de noventa y nueve escalera real los
perfumes trasvasados en lodo e insulina
un famoso pianista comenta su alergia y engalana los tarsos ecuestres allá va su
trópico baladí sírvase el aperitivo
rebaño de sombras cremado entre las rocas y los farallones de la opuesta orilla
un virus subía al coche de un bebé
el científico dueño de sí mismo
sobrevivir sin pasaje a otras esquirlas de canto boreal ostenta tu ramo de
rábanos y resígnate a la mirada dimensional
oscilando en las fauces de un profundo cambio que subsiste en tu quietud de
tropa
los soldados enumeran la angustia que da la sangre de los locos los suicidas los
condenados aquellos proscritos de la vida
como tú trazo y construyo un artefacto que fabrique cubos de salitre en torno de
la roña y los bares en que buda asiló a la humanidad en su ano
hablemos del coturno inciso en el abismo sin pensar en la arquería lejos del
mundo suprimida en cada frase por que no en cada engranaje una radical fisión de
aire
y yo el primoroso clavo permanente de tus cartas desplazando un vaho de infierno
desde los muelles
al castillo de tréboles el recodo de un heraldo entre la niebla y una palma de
azul novoandino se cierne deshaciendo las coordenadas y su simpatía a salvo de
toda corrupción
un aromado aceite lava nuestro llanto funerario ebulle la maroma en los genes
del anciano principito guiñol
conozco esta falacia hice alguna vez un altar de agua sobre las rocas para el
otoño las nutrias bebieron demás es cierto
acércate aquí nada fue escrito no
voces que fueron suyas alguna vez un auto de fe a las cinco de la tarde al
estribo de un tranvía extático
al umbral de un hada que colmó mi vértigo se retira mi imperio unigenital
en cada punto de fuga un hermano en la esquina merodea con espigas el año solar
un solo pico lidera el cliché y lo formula en arcadas de fuego impaciente plano
del movimiento
vidrio y frágil mercurio su funeral en nombre de un tejido vacío en pleno
contenido y cotidianeidad mueve las hojas de acanto
aduana de la muerte sagrado sea mi miembro en esta infinita costumbre
no hay sentido privilegiado para morir se muere en armonía con una forma
sensible
edad de oro del saurio arriba abajo una amable circunnavegación
una piedra áspera sedimentación de viajes que recalan los mantos de una tierra
en fronesis
los paisajes hacia un mirador oh celosía de fulgores oh imperio de la hipóstasis
en que quiénes y cuándo caen al mar y secretamente filtran su espíritu
un desplazamiento de litoral tu oclusión y la desposada diéresis
los vestidos juran en falso y germinan una trampa de luz en los atrios mapas de
esferas
el verano sobre ti mientras el amor se evade como un flujo de cal atravesando la
médula el talle de tu alrededor
un extravío reluce el origen del mundo
croa inconcluso ranúnculo empiézate pie aurora de mis legañas tal es la fuerza
del niño precoz
y la desesperación en la lumbre de una armadura abrasada por el moho
oh calesa encendida nieblas imaginarias de oldscheeyld que despierte mi tesoro
de su boda cristalina ha el eco
una periferia de resplandor domeña al epiléptico pulsión impía de tacto
disonancia que pronuncia su peso reanuda sombras y embiste la arena contra los
muelles sin mendrugo
Copenhagen, 1986
LJUDEVIR HLAVNIKOV (Severomoravsky, 1987) ha regresado al Perú luego de estudiar ingeniería de sonido en la Universidad de Gjod. Ha compuesto Canciones concretas y diseñado Non Píeceless y The Amniotic Loto, ambos para el II Festival de Música Estática de Wellspring en 2003. Integró la intervención urbana Intramuros Libro Mural en Lima, bajo el auspicio de Tranvías Editores. Actualmente prepara un libro-objeto titulado Tangente Trino Transversal para la Editorial Sofisma de Máquina Virgen, en Curitiba, Brasil.