NADIA CONTRERAS

Uno
Revitalizo el cuerpo;
alguien podría mirarme desde lejos
a esta hora
en que todo se pudre.
Afanarme a un movimiento que dicen,
moldeará las caderas,
los glúteos.
Anestesiada doy un paso y luego otro.
Anestesiada o mejor dicho, dolorida.
Y la vida es simplemente esto:
una sesión de aerobics
en punto de las seis de la tarde.
Dos
Si me vieran sentada aquí,
a la mesa de las bebidas ardientes.
Hay tanto asombro prolongado,
cuerpos de aquí para allá,
cigarros que se encienden, se apagan
en un suspiro.
Pero ¿me vieron ya?
¿Atestiguan mi presencia, mi soledad fundida
al temblor de la silla?
Es tan difícil ofrecer
nuevas cartas
a la conversación.
Y si me preguntan:
¿Podré sostener mi nombre
como los árboles sus frutos encendidos?
Tres
Algo de cierto hay en esta historia,
en esta casa
que nos mira crecer sin hijos.
La misma casa
construida piedra a piedra de los sueños
y que nunca pensé para mí.
Todo me pertenece:
la mesa, los árboles, la repetida canción del silencio.
Hay días
que Señora voy
de la cocina a la cama en que duermes.
Señora a tus pies:
la que mira a través de tus ojos,
la que te llora con uñas y dientes
justo en el infierno
de las caricias mustias.
Algo de cierto hay en esta historia:
la mujer que soy,
la más amada,
la más perfecta.
NADIA CONTRERAS (Quesería, Colima, México, 1976). Egresada de la Facultad de Letras y Comunicación y de la maestría en Ciencias Sociales por la Universidad de Colima. Es autora de los poemarios Retratos de mujeres (Secretaría de Cultura de Colima, 1999), Mar de cañaverales (La Luciérnaga Editores, 2000) Figuraciones, eBook (Crunch! Editores, 2003), Lo que queda de mí y Primeras líneas sobre Olga Lucía (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2003), y Figuraciones (Editorial Paraíso Perdido, 2005). Radica desde hace tres años en la ciudad de Torreón, y actualmente es catedrática del colegio León Felipe y de la Universidad Autónoma de La Laguna (México).