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Zoofábula
Mauro González Quarti
La langosta creyó caer entre amuletos
ciegos. Allí el destierro fue fortuito para su placer, que aun enloquecía
entre la margaza de la lluvia. La maleza déspota, lo dejaba entre altivo y
distante cual crimen de vuelos secos y rasantes. Las antenas abrían su lánguido
pensar. Su evolución cultivaba anchas praderas en el interior, de un caparazón
forjado a lo largo de sus saltos. Valga la pena el vibrar de entre insectos que
concurren a su encuentro:
La mosca
incesante zumba para no callar. La hormiga distraída, acarrea una hoja que
resguarda su paso incisivo, sobre el fango seco y ardiente. La avispa astuta,
sonríe mientras su aguijón se encera con la misma mirada. Esta mirada aporta en
el placer brindado en cada intención a coquetear. El escarabajo lerdo, atraviesa
el preámbulo de lo que llamaran un día particular. La babosa arrastrada menea su
masa desprendiendo el cristal líquido que duerme a la sociedad. El calvo
caracol, se esconde de a ratos tenebroso del espanto que siente llegar. La
libélula, dibuja en el cielo profundo, su máximo vuelo para no olvidar que en la
misma velada llegarán otras hadas invitando a danzar. Las arañas pensantes,
traen en sus patas múltiples datos que deshojarán ante el agrado de sus
semejantes. El grillo chillón, escupe promesas saltando entre brisas de viejas
recetas. Los piojos molestos, irrumpen los diálogos corriendo y danzando como en
un festival. Las termitas en grupo, avanzan mordiendo el amargo rezago de su
voluntad. Varios gusanos vistiendo colores, se inflan desinflan para no
retrasar, al campo salvaje que tanto cuidaron, otros gusanos para no batallar.
La chinche roñosa, lame su vientre provocando estados de alta histeria.
Cucarachas eternas traen consigo un palpitar, que desde siempre fueron mutando
para no acabar. Mosquitos traviesos, sedientos de sangre, cargan las ansias por
ver claridad. La mantis perversa observa tranquila algún despertar. Abejas
acuden trayendo el néctar para no olvidar. La vichuca dormida retiene excremento
para no contagiar. Mariquitas hermosas, dejan su vuelo para descansar. La
Mariposa de Drago desciende de Iberia para parlotear.
Todos reunidos
desatan el tema por resolver. ¡A la Entomafobia debemos abolir! Los que ronchas
dejan también anexaron la Acara fobia. Mundo social, mundo insectal.
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MAURO GONZÁLEZ QUARTI.
Escritor argentino, nacido en 1972.
Ha publicado Mis primeros escritos (2004) y participado en varias
antologías: Los Siete Silencios (2000); Homenaje a Julio Cortazar (2002);
Poetas y Narradores Contemporáneos 2003 (2003) y Nueva Literatura Argentina
(2004) —publicadas en
Argentina—; Verbo
Descerrajado (2005) y Octubre - Tras la Huellas de Pablo Neruda
(2005) —en Chile—,
y Sueños Secretos (2005) publicada
en España.
Página web del autor

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