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Destierro de un sombrero
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María Eugenia Caseiro
Andar por este mundo al que a
veces le apestan las calles, fatigándose una los juanetes de los sesos,
despidiendo el humo de la cachimba de los cuestionamientos.
Camina y camina; piensa y
piensa, sin saber cómo colocarse una esta prenda que hicieron seguramente con
algún objeto. De pronto se da una cuenta que no se ha sentado en ninguna parte y
que los bancos, los muros, las iglesias y las plazas, tienen ese look de
los adornos intocables. Pero hay que decidirse; tomar en cuenta que el aire
fresco es gratis por ahora. Entonces al mirar este dichoso artilugio ya sin
plumas en las manos, se pregunta una para qué rayos inventaron el sombrero y
comienza una a buscar fronda o zaguán donde encontrar razón, tal vez un tinte
rosa o un poema de aquellos en los libros de mi padre, capaz de resurtir de
sístoles y diástoles las cárcavas del corazón. Quién sabe si algunos pájaros
cantores que armonicen con el ritmo circadiano tengan la respuesta a esta
torpeza que me cuelga de las manos y no sabe luego posarse en la cabeza.
Supongo que no valdrá de nada
distraerse con la gente que pasa vestida apenas de tatuajes cubriendo las
inmensas carreteras de sus cuerpos con esa tinta que ya no es indeleble. Sería
bueno destapar esos cajones que pululan por años en los closets para
encontrar allí algún recorte de revista de la abuela que indicara el cómo, el
cuándo y la razón de usarlo. Ahora sólo se me ocurre revolver la época en que se
inventó el primer escote y la nostalgia, maldecir la hora en que todos nos
quedamos sin recuerdo. Los que nunca se olvidaron, los que optaron por sembrar
plumas y mariposas, tienen la ventaja de poderse equivocar; los que no duermen,
tienen además la noche. Sin embargo algo se enfría entre mis dedos merodeando el
«yo no tengo dónde rayos...». Las imágenes gastadas
de los libros se me cierran en los ojos sin que se haga la luz y en la azotea en
que a veces anidan las evocaciones, hay ahora un silencio como de peligro.
Una anda por el mundo sin
bancas para subirse al descanso, sin entradas para colgar el paraguas, sin
cabeza para ponerse el sombrero. No ve a nadie que lleve la prenda para la que
alguna vez se hizo un poema, una canción, un colgador, un estante y hasta un
museo, pero una adivina que detrás del frontispicio de toda fortificación,
detrás de los tatuajes y hasta de las máscaras, hay seres que viven precisamente
para preguntárselo.
Tal vez este dar vueltas sin
encontrar el parque, la señal, el paradero, me lleve al mismo puerto. Gira y
gira; lucha y anda y sueña y piensa y tiembla una, y no encuentra la fórmula, la
posición, la idea, el motivo, para calzarse el dichoso sombrero que ya pesa como
una vida entera, o como un perro muerto que no sabe una dónde podrá enterrarlo,
o como una isla desierta.
Tal vez no haga falta saber,
entender, encontrar, y sea solamente sueño este vagar con algo que estorba entre
las manos y pesa como el mundo, como el hedor de sus calles, como el mástil de
un barco que se hunde...
Ahora, en medio de esta isla
que me ha dado forma, soy un animal casi perfecto rodeado de mar por todas
partes en medio de la brisa, del oleaje repentino que ya no puede detenerse y
arrastra una banca vacía hasta mis pies… Le pregunto, pero ella tampoco sabe.
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MARÍA EUGENIA CASEIRO,
escritora cubana radicada
en Miami. Textos suyos han aparecido en la Muestra de Poesía Siglo XXI,
de la Asociación Prometeo de Poesía, y en las antologías Famous Poets Society
(1997 y 2000), Nueva poesía hispanoamericana (2004 y 2005) y Paseo en
verso (México, 2005). Fue finalista del Concurso Internacional de Poesía
Pasos en La Azotea y obtuvo mención de honor en el Concurso Internacional de
Poesía y Cuento Mis Escritos (Lanuz, Argentina). Participa en Agonia.net
y Radio Agonía. Delegada en Estados Unidos del grupo LCeeE, bajo la directiva de
Napoleón Lizardo. Sus textos están difundidos en Internet, donde colabora con
revistas y diarios digitales. Actualmente dirige el grupo con inquietudes
literarias Los Búhos y Las Lechuzas, con escritores profesionales y noveles de
habla hispana. Participa en numerosos foros de literatura.

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autora:
La muerte de Benito
IMAGEN: Diseño de Michael Young (http://www.michael-young.com/)

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