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A Chico
Mendes lo mataron
Era un defensor y un ángel
De toda la Amazonía
Él murió a sangre fría
Lo sabía Color de Melo
Y también la policía
Cuando los ángeles lloran
Lluvia cae sobre la aldea
Lluvia sobre el campanario
Pues alguien murió
Un ángel cayó
Un ángel murió
Un ángel se fue
Y no volverá
Cuando el asesino huía
Chico Mendes se moría
La selva se ahogaba en llanto
El dejó dos lindos críos
Una esposa valerosa
Y una selva en agonía
Cuando los ángeles lloran
Es por cada árbol que muere
Cada estrella que se apaga
Un ángel cayó
Un ángel murió
Un ángel se fue
Y no volverá
Un ángel cayó
Un ángel murió
Un ángel se fue
Se fue volando en madrugada
Cuando los ángeles lloran
Cuando los ángeles lloran, lloverá
Cuando los ángeles lloran
Cuando los ángeles lloran, lloverá
CUANDO LOS ÁNGELES
LLORAN (MANÁ)
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La historia
de Maná comienza a mediados de los años setenta en Guadalajara,
México, gracias a cuatro amigos que se unen para interpretar
temas de Led Zeppelin, los Beatles y los Rolling Stones. Estos
amigos crearon un grupo llamado Sombrero verde. Como Sombrero
verde publicaron dos discos: Sombrero verde y A ritmo de
rock, con unos resultados bastante pobres en cuanto a ventas.
Debido al fracaso del grupo hubo varios cambios en los miembros
de la banda, que finalmente quedaría con los siguientes
componentes: Fernando Olvera (Fher), Alejandro González (Alex),
y los hermanos Juan y Ulises Calleros. A partir de entonces
deciden cambiar su nombre artístico por el de Maná y utilizar
ritmos más latinos en sus composiciones. En 1987 publican su
primer álbum, titulado Maná, con resultados discretos, y en
1989 el segundo, Falta amor.
Sería durante los dos años siguientes cuando Maná se
daría a conocer por todo el país, con más de setenta conciertos
y varios premios y discos de oro por su trabajo. En 1992 editan
¿Dónde jugarán los niños?, grabado en unos estudios de Los
Ángeles. Ulises Calleros se convierte en el manager del grupo y
entran César López (Vampiro) e Iván González. El disco se
convierte en un superventas, no sólo en México, sino en la
mayoría de países de habla hispana. A finales de 1993, Vampiro e
Iván abandonan el grupo, y entra Sergio Vallín, como cuarto
miembro de la banda. En 1995 publican un nuevo disco, Cuando
los ángeles lloran, que de nuevo se convierte en un éxito
internacional. Dos años después un nuevo disco ve la luz:
Sueños líquidos. Es publicado simultáneamente en 26
países, incluida España, donde consiguió el disco de oro en
apenas dos meses. Con este disco realizan una gran gira por toda
Latinoamérica, Estados Unidos, Canadá, España y un sin fin de
países más. En 1999 publicaron un nuevo disco, MTV Unplugged,
para dicha cadena de televisión, y colaboraron con Carlos
Santana en su último disco.
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El 22 de diciembre de 1988
era asesinado en Xapurí, una pequeña ciudad de la Amazonía brasileña próxima a
Bolivia, el seringueiro —recolector de caucho— Chico Mendes. Su muerte se
había sumado a los miles de asesinatos de dirigentes sindicales, abogados
laboralistas, militantes de izquierdas, sacerdotes de la teología de la
liberación, ecologistas e indígenas, registrados en los últimos años en la
Amazonia brasileña y que hoy aún
siguen estando al orden del día. Sin embargo,
Chico Mendes había conseguido aglutinar a fuerzas tan dispares como partidos
políticos, sindicatos de trabajadores del caucho, organizaciones ecologistas, la
Iglesia, los grandes bancos y la comunidad internacional, alrededor de su
proyecto de la defensa de la selva amazónica y de sus habitantes. El proceso que
llevó a generar la atención de todo el planeta hacía la defensa de su principal
pulmón, la selva amazónica, ha sido largo y es el mayor ejemplo de la continua
destrucción llevada a cabo en el último siglo de la flora y la fauna de la
Tierra y que a pesar de la toma de conciencia reciente sigue su camino de manera
inexorable.
LA NUEVA COLONIZACIÓN DEL AMAZONAS
El padre de Chico Mendes, Francisco, llegó en los años
veinte al Estado de Acre, en la selva amazónica colindante con Bolivia y Perú,
para trabajar en la elaboración del caucho. La situación de crisis en las
regiones occidentales del país había empujado a muchas personas a emigrar a la
selva, rica en materias primas como el caucho, para trabajar en su explotación.
Las tribus aborígenes, más de sesenta naciones indígenas vivían por entonces en
el valle de Jurua, en Acre, fueron las primeras en sufrir la invasión externa,
al ver ocupados sus territorios y disminuir su población drásticamente en los
enfrentamientos con los seringalistas, constituidos por poderosos grupos
económicos brasileños y extranjeros. Conforme pasó el tiempo, los propios
trabajadores de la extracción del caucho tuvieron que adaptarse al modo de la
selva aprendiendo de las ancestrales tradiciones de los indígenas.
Cuando nació Chico Mendes, en 1944, la zona estaba en
el inicio de una grave crisis por la competencia de la producción del caucho en
el Sudeste de Asia, que se vio empeorada por la caída de la demanda tras la
finalización de la II Guerra Mundial. Los norteamericanos abandonaban los
muelles y los aeropuertos, y los seringueiros se veían obligados a
malvender el caucho a mercaderes ambulantes arriesgándose a violar la obligación
de vender sólo a los propietarios de los seringales. La miseria y la
falta de servicios médicos produjo la muerte de más de la mitad de los
«soldados
del caucho». El analfabetismo, el abandono, el aislamiento y las carencias
fueron el ambiente en el que creció Chico Mendes; sin embargo, la amistad
surgida con el refugiado político Euclides Fernández Távora, que vivía en su
poblado, dio la oportunidad a Chico de aprender a leer y a escribir y sobre
todo, a generar unos deseos de cambio de la situación en la que vivían los
seringueiros.

EL «DESARROLLO»
AMAZÓNICO: PARADIGMA DE LA DESTRUCCIÓN
En 1965, el Gobierno brasileño empezó a promover el
«desarrollo» de la región amazónica, mediante un programa de colonización, así
los fazendeiros (grandes terratenientes) adquirieron 6 millones de
hectáreas de tierra en Acre con unos títulos ilegales de posesión, sin importar
que fuesen territorios indígenas o estuviesen habitados durante décadas por
familias de seringueiros. Impusieron el terror para intimidar a los
verdaderos propietarios, las tribus indígenas y las más de mil familias de
seringueiros que allí vivían: sus casas fueron incendiadas, su ganado
matado, sus mujeres violadas e iniciaron la destrucción de los bosques
amazónicos. La construcción de una carretera Transamazónica, la BR 364 Porto
Velho-Rio Branco, supuso el golpe de gracia para la región amazónica y sus
pobladores. La colonización y las carreteras también impactaron directamente
sobre 96 tribus autóctonas; por ejemplo, la tribu de los nambiqwara se
redujo de 20.000 a 650 personas. La mortalidad infantil llegó a niveles
superiores al ochenta por ciento.
La deforestación masiva y los incendios intencionados
alentados por los fazendeiros y los garimpeiros (buscadores de
oro) destruían rápidamente el bosque. Hacia 1975 habían desaparecido 180.000
seringueiras —árboles de caucho— y 80.000 castanheiras —castaños— a
causa del madereo y del fuego, realizados con el fin de liberar tierras para la
agricultura comercial y la ganadería. En el paroxismo de la destrucción, los
aeropuertos de la zona deben cerrar debido a las grandes humaredas que impiden
la visibilidad para el tráfico aéreo y la aportación de más de 500 toneladas de
carbono a la atmósfera equivalió al 10% del aporte mundial de gases que producen
el efecto invernadero en todo el planeta. Para la quema de los bosques los
terratenientes no dudaron en incluso en utilizar napalm. Una vez quemada la
selva, el suelo se erosionaba y aparecían nubes de mosquitos que transmitían
letales enfermedades como la malaria. Los bosques milenarios eran reemplazados
por haciendas y fincas de dudosa rentabilidad y duración. En el bosque amazónico
la expansión agrícola es insustentable y la fragilidad del suelo desprotegido
por los árboles talados o incendiados provoca la erosión con las primeras
lluvias. Así, en pocos años, las fincas eran abandonadas rápidamente al agotar
sus campos y convertirse en semidesiertos. Mientras, los indios y los
seringueiros se veían empujados por la desertización a guettos y chabolas
dónde viven hacinados y sin trabajo.
A finales de los años ´70 el precio del oro se disparó
y la fiebre del oro también se unió a la situación insostenible de la Amazonía.
En 1983 ya había 100.000 personas trabajando en el garimpo (yacimiento de
oro) que vivían en condiciones infrahumanas. La extracción del oro suponía, en
primer lugar, el arrase de los bosques selváticos allí dónde se preveía la
existencia del preciado metal y posteriormente el refinamiento del oro suponía
la utilización del mercurio, letal para el ecosistema y para los habitantes de
la zona. La construcción de pistas de aterrizaje desde dónde se iniciaba el
tráfico ilegal del oro facilitó también el tráfico de la fauna amazónica y la
introducción de la droga y la prostitución para cerrar el circulo de miseria.
LOS EMPATES: LA SELVA SE NIEGA A MORIR
En este ambiente aparecen los primeros
«empates» —movilizaciones de seringueiros y pequeños productores que comprenden que
van a perder su trabajo y su modo de vida si no defienden la selva— y Chico Mendes se convierte en uno de los principales organizadores de estos
movimientos.
Los empates consistían en el traslado de los
seringueiros y de sus familias a diferentes lugares donde había amenaza de
corta o de incendio de la selva, oponiendo resistencia pacífica. Considerando
sus fuerzas materiales, los «empates» tuvieron un gran éxito y una gran
repercusión internacional, convirtiendo la lucha por la supervivencia a nivel
local como un amplio movimiento ambientalista, que abarcaba aspectos políticos,
sociales y económicos.
La política de desarrollo insostenible del gobierno
brasileño quedó al descubierto gracias a las acciones de ecologistas de todo el
mundo, que presionaban a las instituciones internacionales para que denunciasen
los desastres medioambientales y sociales financiados por los grandes bancos,
como el Banco Mundial. Un documental de un cineasta británico, Adrian Cowell,
conmocionaba al mundo con una serie titulada «La década de la destrucción»;
filmado en la Amazonía sacaba a la luz imágenes escalofriantes de los incendios
y las consecuencias dramáticas de la ocupación de los terratenientes. Poco
después el Banco Mundial, bajo la presión de los ecologistas, bloquea
temporalmente los fondos para la construcción de nuevas carreteras.

LA ÚLTIMA ESPERANZA
En ese momento, Chico Mendes relanza una vieja idea de
los seringalistas, la creación de «reservas
extractivas» —áreas dónde se
aprovecha no sólo el caucho extractivo sino también la recolección de frutos y
medicina silvestres que garantizan la conservación del bosque y de las
poblaciones tradicionales—, y alentado por ecologistas norteamericanos, viaja a
Estados Unidos a explicar a directivos del Banco Mundial y senadores del
Congreso el proyecto, logrando una verdadera repercusión en la comunidad
internacional, que se vio refrendada en la concesión del Premio Global 500 de
las Naciones Unidas y del Better World Society creado por Ted Turner,
magnate de las comunicaciones y dueño de la CNN. Aunque el gobierno de Brasil y
los medios de comunicación tratan de esconder la noticia, la iglesia empieza a
apoyar el proyecto de las reservas extractivas. Tras la intervención de Chico en
la Asamblea Legislativa de Acre se inicia un empate histórico en el seringal
Cachoeira frente a los intentos de tala y colonización agrícola que supone
un nuevo éxito y la creación en Cachoeira y en otros tres seringales de
las primeras reservas extractivas en Brasil.
El éxito de los seringalistas desata la furia de
los terratenientes y la violencia de los fazendeiros crece alarmantemente
hasta alcanzar su punto álgido el 22 de diciembre de 1988 con el asesinato de
Chico Mendes en su casa de Xapiru. El terrateniente Darly Alves de Silva y su
hijo Darcy, miembros de la unión Democrática Ruralista, latifundistas brasileños
con una larga experiencia de asesinatos en su haber fueron los autores del
crimen. En un discurso premonitorio pronunciado unos pocos días antes del
asesinato, Chico se expresaba así: «No quiero flores
en mi tumba porque sé que irán a arrancarlas a la selva. Sólo quiero que mi
muerte contribuya a terminar con la impunidad de los matones, los cuales cuentan
con la protección de la policía de Acre, y que ya han matado a más de 50
personas como yo, líderes seringueiros, dispuestos a salvar la selva
amazónica y a demostrar que el progreso sin destrucción es posible».
EL FUTURO DE LA AMAZONÍA
La situación actual de la Amazonía es de continua
destrucción, el precio internacional del caucho es cada vez más bajo lo que está
desestimulando la producción y provocando que algunos seringueiros se
vean obligados a desbastar el bosque para plantar arroz, maíz y feijao.
En 1973 se habían deforestado 13 millones de hectáreas, alcanzando los 41
millones en 1990. Un reciente estudio de investigadores brasileños y
norteamericanos ha calculado que en el año 2020 es probable que tan sólo un 5%
de la selva conserve su estado salvaje. Algunos de los datos presentados por los
científicos han dado la voz de alarma. Dentro de 20 años cerca del 50% de la
selva estará muy degradada y más de un 90% perderá su carácter impoluto. La
destrucción a la que se ha visto sometida habla de 20.000 kilómetros cuadrados
de terreno destruidos al año. Y por si hay alguien que todavía dude de las
dimensiones del desastre que tenga en cuenta que los investigadores han
trabajado con imágenes tomadas por un satélite, ordenadores capaces de predecir
la trayectoria de la destrucción forestal, basándose en lo que ha ocurrido en
las últimas dos décadas en esta zona. El crimen sigue impune, los asesinos
continúan en libertad y sigue la violencia contra los líderes rurales. Aún hoy
en día, los asesinatos de sindicalistas, abogados laboralistas, misioneros y
ecologistas siguen estando al orden del día y aunque estén en funcionamiento los
espacios territoriales especialmente protegidos para el uso sostenible de los
recursos y beneficio de las poblaciones locales, como la Reserva Extractiva
Chico Mendes, la selva amazónica se está muriendo.
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Fuentes: Organización global 500, GREENPEACE, Stefan Schwartzman
y el boletín nº 18 del WRM.
Imágenes (Orden descendente)::
Chico Mendes, By unavaible [CC-BY-3.0-br (http://creativecommons.org/licenses/by/3.0/br/deed.en)],
via Wikimedia Commons |Chico
Mendes and children 1988, By Miranda Smith, Miranda Productions, Inc. (Own
work) [CC-BY-SA-3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0) or GFDL
(http://www.gnu.org/copyleft/fdl.html)], via Wikimedia Commons |
Maná: LivePict.com [CC-BY-SA-3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)],
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deforestation in Rio de Janeiro, By Alex Rio Brazil (Own work) [Public
domain], via Wikimedia Commons.
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