CAT
STEVENS
El
hippie
bueno
Cuentan
que
bañándose
en
la
playa
de
Malibú
(California;
EE.UU.)
la
marea
le
arrastró
mar
adentro
y
estando
a
punto
de
morir
ahogado
ofreció
su
carrera
a
Dios,
si
éste
le
salvaba;
pocos
minutos
después
estaba
a
salvo
en
la
orilla.
Sea
cierta
o
no
la
anécdota,
el
autor
de
Father
and
son
y
Sad
Lisa,
hombre
enfermizo
y
confuso,
se
convertía
al
Islam
después
de
que
el
Corán
cayera
en
sus
manos
un
buen
día,
tal
y
como
lo
contó
en
una
entrevista
que
publicó
el
diario
La
Tercera,
de
Chile: «Nunca
supe,
supongo,
cuando
estaba
hablando
metafóricamente
acerca
del Peace
Train
(Tren
de
la
paz)
y
de
este
tipo
de
ideas
como
On
The
Road
to
Find
Out
(El
viaje
para
descubrir)
y Miles From
Nowhere (A millas de ninguna parte): esos fueron los tiempos de los
temas que describen mi búsqueda. El hecho es que finalmente llegó un día y de
repente un libro cayó en mis manos, esa fue la primera exposición al Islam».
Dicho
esto,
debo
romper
unas
cuantas
lanzas
por
este
magnífico
músico
que
aportó
un
estilo
personal,
imaginativo,
distinto,
a
la
canción
popular.
Cat
Stevens
era
el
autor
de
las
canciones
y
el
diseñador
de
sus
discos,
«descubrió»
las
canciones
con
personajes,
puso
«de
moda»
los
estudios
de
grabación
del
Caribe
(Jamaica)
y
llegó
a
cantar
en
latín
consiguiendo
que
esta
lengua
muerta
sonara
a
las
mil
maravillas.
Después
del
Tea for
the
Tillerman,
aparece
Teaser
and
the
Firecat
(1971);
Morning
Has
Broken
y
Peace Train (2),
canción
esta
última
que
estuvo
durante
muchas
semanas
en
el
morro
del
jet
de
Ángel
Álvarez
(Vuelo
605),
confirman
la
extraordinaria
sensibilidad
de Stevens
para
con
el
signo
antibelicista
de
los
tiempos.
Cat
Stevens
no
sonaba
demasiado
en
las
salas
de
baile,
pero
sus
canciones
las
tarareaban
masivamente
los
jóvenes
haciendo
suyas
las
ideas
de
amor
y
paz
que
transmitía
el
cantante
que,
poco
a
poco,
se
deslizaba
hacia
las
religiones
orientales,
fundamentalmente
de
corte
budista.
Catch
Bull
at
Four
(1972),
su
siguiente
vinilo,
fue
también
un
enorme
éxito
que
resonó
como
un
latigazo:
Stevens
no
era
Bob
Dylan,
pero
consiguió
que
la
juventud
cantara
en
latín.
La
portada
del
disco,
también
dibujada
por
el
cantante,
trasluce
de
manera
clara
la
evolución
orientalista
ya
comentada.
despedida
del
cantante
con
su
«público».
En
1978
publica
Back
to
Earth,
después
el
silencio
hasta
1981,
momento
en
que
anuncia
su
conversión
a
la
fe
del
Islam
y
vende
todo
lo
que
tiene
para
integrarse
en
dicha
comunidad.
Luego,
el
olvido
y
el
desprecio
de
muchos
de
los
que
creyeron
en
él,
cuando
se
informa
que
apoyó
la
condena
a
muerte
de
Salman
Rushdie,
por
publicar
los
Versos
Satánicos,
libro
que
la
comunidad
musulmana
considera
herético; Cat
Stevens
lo
niega
varias
veces,
pero
es
expulsado
de
Israel
sin
que
le
dejen
pisar
este
país.
(1) N. del A.: Alejandro, desde Montevideo, me corrige este artículo indicando que Stevens nunca cambió de nombre. A esta fecha (marzo de 2006) no he podido constatar que el cantante se haya llamado en alguna ocasión Abu Muhammead, por lo que dejo constancia de este posible error de documentación. Por respeto al texto original, aún cuando contenga dicho posible error, lo mantengo tal cual fue publicado, en su momento, en la Revista Gaceta Musical.
(2) N. del A.: En abril de 2003, Stevens volvió a publicar, después de 25 años. Para ello, se fue a Johanesburgo (Sudáfrica) y recuperó Peace Train, en una grabación llena de sonidos étnicos. La canción estuvo disponible de manera gratuita en la red. Stevens —que ha descartado una vuelta a los escenarios— dijo que es «sólo un mensaje más para que se pare la guerra» (de Irak).
Videos de Cat Stevens en la web «Videos musicales»
Father
and
son (Cat Stevens)
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