Ketty A. Lis
Adagio


 

Todo ha estado mal desde el comienzo -con enojo dijo-

muy mal

en los siete templos todo está torcido

solo en mi cabeza

crece y recrudece la lógica en  pétalos

de sándalo olor a distancia y ébano blanquísimo

es basura el hambre y de inmediato

desharé lo injusto.

(Pero de inmediato se le pegó un ala

de acero sombrío

en un hombro).

 

Vuela sin parar

vuela

en perfecta diagonal

un pie en el aire

el otro sangrando contra las rocas.

Dijo

si el Buen Dios es bueno

serán los seres en llamas

los que impusieron el grito

el vértigo 

el ruego.

¿Es azaroso el azar?

No.

Al visitar el cubil

juega a saltar y ecuaciona

todos los lados de un dado.                                                                  

Entonces

no es una verdad morir                                                                                    

—pensó— 

con amar alcanza

si despejaran la incógnita solo haría falta  pensar.

Con ojos de brillo ausente                                                                         

presentes bajo una alfombra 

de aceite y  sal

se alzó en su centro el delirio y dijo

voy a disgregar mi yo

olvidaré mi yo en mí

y buscaré mi no yo

él sabe dónde estás tú

y de este modo nosotros

sembraremos lirios en los campos

no interesa si los sueños

son un mazazo y el día

es nunca para siempre

o nada

porque nada es mío o tuyo 

sino nuestro

y lo nuclear de lo nuestro

es esa luz en la zona 

que nos llama.

Taparé con óxido las pupilas

no dejaré que regresen

los hilillos

para pegarse a la boca

abierta a muerte en cal viva.

Debo apresurarme

debo

atornillarme los poros

para que no se desdoblen ni escapen

la reclusión de las zonas.

Uno

dos, tres

cinco  giros

cosecharé en los granos la tierra

vendrán las mieses

varas de sombras y luces

que siembran

y nombran.       
                               
                  

Ven —me dirán—

el invierno ya no arde 

en el jardín ambarino

huele a jazmines diciembre

y en el caer de las tardes        

los pensamientos enseñan 

a ser amado

y a amar.

  Diez

                                                          dieciséis                                                            

duele tanto.

 


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