Cuando
la
magia
agoniza
Porque
las
luces
y
los
brillos
se
apagaron
y
están
lloviendo
cascabeles
en
mi
cielo,
porque
apenas
hay
siete
colores,
apenas
siete
notas
musicales
y
el
río
no
será
mar
aunque
haga
olas,
la
magia
es
sólo
una
caja
de
ilusiones.
Pero
no
hay
que
llorar
por
la
inexorable
finitud
de
lo
muy
grande,
que
alguna
vez
el
mago
nos
enseñó
los
trucos
y
unos
pocos
tontos
no
aprendimos,
los
que
ahora
usamos
salvavidas
para
no
ahogarnos
en
lágrimas
inútiles,
los
que
flotamos
esperando
hundirnos.
Y
lentamente
el
dolor
se
va
secando,
endureciéndose,
cubriéndose
de
grises.
Sin
hacer
ruidos
decidirá
quedarse,
Elegirá
el
pecho
para
instalar
su
cuna.
Entonces
parecerá
llegar
la
última
tarde,
el
último
frío,
la
última
lluvia...
y
será
mejor
la
muerte
indigna
que
una
vida
con
piedras
en
el
alma.
Mª Luz Piñeyro