Las dos Lauras de
la misma película

José Marín García


    Cuando Luis observó que Laura y Pedro se estaban besando en el cine, éste sintió una amarga verdad en su presencia de espíritu: que no había ninguna ambigüedad en los mensajes a móvil que ella le mandaba, que todo era fantasía suya.

    Luis pensó entonces qué flaco favor hacían estos dos personajes a todo el equipo de la película, y más cuando Barnson iba a coger la carta de Lisa, que era lo fundamental del film que estaban viendo aquella tarde... Pero ellos seguían besuqueándose como si fuera gratis, los engreídos tortolitos.

    Claro que, no acaba ahí el desaguisado traumático del corazón machacado de Luis, porque él que creía que Micky, su parecido razonable en la película, nunca encontraría novia. Pero éste al final encontró. En el cine hasta el más tonto tiene suerte. Incluso el loco.

    La carta que nunca leyó Branson iba dirigida a él. Y encima ella estaba buena... Y era buena... A Luis nunca se le pasó por la cabeza matarles. Él estaba muy metido en la trama, o fue que el director consiguió engancharle
(no restemos méritos). Luis memorizaba cada palabra para repetirla en la vida real, pues, en la película, también había un chico que estaba viendo a su amada besándose con otro en otro cine.

   
Si no te vienes conmigo esta noche a ver la luna te mato (todo esto delante del maromo).

    Y ella se fue con él.

    Me pregunto si estas cosas sólo ocurren en la pantalla grande.

    Luis no dijo nada a la salida del cine ¡
q
ué diría¡ Sin embargo, como le ocurrió a Micky en la película, encontró a la mujer de su vida cuando llamó desde la cabina. Pero en el cine ella era ciega. En la vida real tiene los ojos pardos. Y su nombre es Laura.


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FOTOGRAFÍA: Rafael Vela Guallar © 2004
 





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