José Antonio Torné

 

 

 

 

 

 

 

NOMBRES

 

 

Las aguas del arroyo son fragmentos

de sol en la memoria, o una líquida,

pelirroja melena incandescente,

rota en claras lagunas esparcidas

sobre el cauce de piedras luminosas,

con anfibios de luz adamantina

nadando como rayos fulgurantes

en el seno del agua estremecida,

vueltos de pronto seres minerales

mirándome con mágicas pupilas

cuando mis ojos niños los miraban.

Ignoraba los nombres todavía

(¡ignorancia sagrada de los niños!):

arroyo, salamandra, agua, verdina...

Cuando gané los nombres comprendí

que mi infancia jamás regresaría.
 

 


Contactar con el autor