María del Mar Estrella
A FEDERICO
Federico García: cuánta gracia de paloma traslúcida y olivo
te amarró a las caderas de Granada
como un Guadalquivir de los suspiros.
Que saeta de menta, trasnochada, sobre los caracoles de martirio
pulso la pandereta de la Alhambra
y derramo gitanos, danza y vino.
Verde Federico
dorado García
Lorca rojo intenso
España de tierra.
En el Palacio del Pardo
un ángel insomne vela,
rosario republicano
le corona la cabeza.
Enredado a macetas y suspiros
duende travieso de los caseríos
en Córdoba lejano, en Madrid: hombre,
Federico García. Federico.
No hay catedral mas alta que tu nombre
ni pájaro más libre y más herido
tu poesía late en todo el orbe
como un gigante corazón marino.
¡Pezuñas sobre la arena!
El miura es un cuchillo
enfrentando las banderas
de tiranos y caudillos.
Mira cómo clava en ellas
boinas de luto y de frío
y cómo rugen las gradas
de valientes y vencidos.
Verde Federico
dorado García
Lorca rojo intenso. España de tierra.
En el Palacio del Pardo
el ángel, insomne, vela.
¡Rosario republicano
le corona la cabeza!