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Mis palabras son como
las estrellas,
nunca se extinguen.
Cada parte de esta tierra es sagrada
para mi pueblo,
cada brillante aguja de un abeto,
cada playa de arena,
cada niebla en el oscuro bosque,
cada claro del bosque,
cada insecto que zumba es sagrado,
para el pensar y el sentir de mi pueblo.
La savia que sube por los árboles,
trae el recuerdo del Piel Roja.
