La asistencia humanitaria; una necesidad creciente
por
Víctor Corcoba Herrero
Creo que lo fundamental es no dejarse de hacer preguntas. La vida misma es un interrogante permanente. Interpelaciones que todos nos hacemos ante las diversas situaciones que nos tocan vivir. A veces su resolución va a depender de mí, pero también de los demás. Todos necesitamos ser ayudados de alguien. Justo, en ese auxilio a los otros, es donde radica la felicidad propia. Sería bueno probarla. Esto no es fácil de entender hoy en día en el que nos mueve más el interés que el corazón, lo productivo a lo donado. En cualquier caso, convendría preguntarse: ¿Quién no ha precisado alguna vez o precisa ahora mismo asistencia? Indáguese desde sí, sobre la cuestión.
Evidentemente, los moradores de este planeta cada día necesitan ser mucho más asistidos humanamente. Es una necesidad creciente que urge fortalecerse y coordinarse, teniendo en cuenta que no basta socorrer puntalmente a la persona. Ciertamente, primero debemos levantarla del precipicio, pero luego hemos de sostenerla también para que no vuelva a caer en el abismo. Conocemos que la situación es bien tremenda para multitud de mortales que no encuentran cobijo, ni alimentos, por más que caminan y se desesperan en buscarlos. Vayamos a los datos y a los escenarios.
Los actuales niveles de Asistencia Oficial al Desarrollo (AOD) no son suficientes, acaba de señalar, en este mes de agosto, la secretaria ejecutiva de
Después de la reciente explosión social en Reino Unido, los que ostentan el poder aceptan la gran contradicción de no saber integrar en la vida económica del país a las comunidades marginadas. ¡Albricias! Esa integración ha de globalizarse y
Entiendo que el ser humano es algo más que un producto de mercado a la búsqueda del mayor negocio. Ya está bien de que buena parte de la ciudadanía, siempre los más pobres, sean los más castigados a sentirse privados de sus derechos más elementales y humanos. Ha llegado, pues, el momento de que la sociedad se sensibilice frente a tantos atropellos e injusticias. Nos consta que algunos ciudadanos están dispuestos a brindar esa ayuda humanitaria, lo vienen haciendo desde hace mucho tiempo, incluso arriesgando su propia vida, pero no tienen que ser unos ciudadanos, tiene que ser la ciudadanía, toda ella. Qué bueno sería, que el 19 de agosto, coincidiendo con el Día Mundial de
Pienso, en consecuencia, que todos debemos ser diligentes trabajadores humanitarios, siempre dispuestos a echar una mano a los que luchan por salir adelante y recomponer sus vidas. Sabemos que son muchas las necesidades, pero pocos los que cumplen con el compromiso de poner en acción la innata humanidad que, en el fondo de nuestro espíritu, el que más y el que menos la llevamos dentro. Por tanto, también hay mucha pobreza de desarrollo humano, no sólo de pan. Lo bárbaro es que el planeta siga diferenciándose entre los que tienen la canasta de bienes y servicios completa y los que no tienen ni canasta para llenar un sueño. También es tremendamente cruel que el género humano continúe desasistido en su totalidad, porque algunos lo acaparan todo. Desde luego, no cabe la resignación ante el aluvión de necesitados y mucho menos quedarse cruzados de brazos como si no fuera conmigo esta historia de leones. Las miserias de la humanidad todavía hay que asistirlas y enmendarlas. Somos la responsabilidad que cultivamos. Si en verdad cada uno hiciese sus deberes, ¡qué corazón más grande tendría el mundo!
_______________________

VÍCTOR CORCOBA es un escritor que vive en Granada; licenciado en Derecho y Diplomado en Profesorado de E.G.B, tiene varios libros publicados. Contacto con el autor:corcoba[a]telefonica.net
Más publicaciones de este autor en Almiar
Revista Almiar – nº 59 / julio-agosto 2011 – (©) MARGEN CERO ™ - Aviso legal











Últimos comentarios de los lectores