Tres poemas de Óscar Portela

25/09/2011 por

Tres poemas de Óscar Portela

 

 

HUIR

 

Huir de mí: en el olvido absoluto del mundo

y  en el olvido de la sombra

matar al sol y ya no ser sino

espejismo en las serenas aguas de un arroyo.

 

Cansado estoy de mí mismo y la palabra mío

en mundo extraño  —vasto y ajeno a toda la hermosura

que conturba el vuelo de los vientos— y ajeno ya a la fausta

magnificencia de la piedra, ajeno a todo, odiando símbolos

e imágenes que me hicieran esclavo de la letra —y amando

solo a Cerbero y al denario que conduce de un habitar a la intemperie

al huir de mí mismo—, extraño a  todo y a  los nombres

y símbolos, entregado a la nada y  anterior a la nada,

solo flama de un extinguido espíritu, rayo que lo consume

todo, todo, nombres, pasado, memorias del clima,

lunas, jazmines, y el ruiseñor que durante un tiempo

se posó en mi garganta, hoy muda y huida de sí misma,

como yo, ausente de mí, huyendo de mí,

salmodiando solo el aliento del perro de fuego

que se lleva mis restos entre sus fauces

siniestras en el olvido absoluto deste mundo.

 

 

 

CONJURO

 

Negro perro de la soledad: yo te conjuro.

Muerde mis carnes negro perro de la soledad.

El humo te acompaña y tras de ti vienen a mí

ejércitos de licántropos sedientos de poder y de sangre.

 

Negro mastín de la soledad yo te conjuro, impreco maldiciones,

hosannas, y dejo que la lengua de fuego de tus caninos de marfil

tallen los húmeros de mi alma y salmodien el alba del maldito.

 

Siniestra hiena de la soledad, perro, mastín, dingo perdido

en el arco vencido de mis tribulaciones, ven a mí y llévame

entre tus fauces de fuego como al niño que entre sueños gime el dolor del alba

no nacida, ah negro perro de la soledad, yo te conjuro.

 

 

 

EL FINAL

 

Finalmente mi corazón ha enmudecido.

Los vientos ya no penetran en mi cuerpo.

La sangre ha silenciado su murmullo y aquella

rosa del deseo cristalizada está  para siempre.

 

Vacío estoy de mí. De la norma de

la justicia  de la Ley de la Carne. Mi viaje fue breve.

Solo busqué  el pistilo que existe en las ideas,

—breves estalactitas—  negro fuego.

 

Hoy reposo en la eternidad de tus ojos sombríos

 y me sostengo en tu boca anterior al movimiento

de los labios que dicen del corazón,

gélidos vientos que soplan de la nada.

 

 

 


 




Óscar Portela
Nacido en la provincia de Corrientes (Argentina), es escritor y ensayista. Ha publicado, entre otros títulos, Senderos en el bosque; Los nuevos asilos; Memorial de Corrientes y La memoria de Láquesis.
PÁGINA WEB  DEL AUTOR:  http://www.universoportela.com.ar/



 

 

 

 Ilustración poemas: Fotografía de Pedro M. Martínez

 

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