|
Y la
nave va...
Hace cinco años publicamos el primer número de Almiar.
Éramos conscientes de la apuesta, de lo difícil que es
mantener en Internet una publicación como la nuestra
durante tanto tiempo. Pero aquí seguimos, dándole a la
tecla y recibiendo —menos mal— el apoyo y la colaboración
de muchos amigos y amigas. Eso demuestra que la cultura y la
creación tienen su nicho en la red, y que éste es más
grande de lo que pensamos.
Durante estos años hemos procurado publicar lo mejor de
las creaciones recibidas. Nuestra es la culpa de los
errores cometidos, no de los autores que se dirigieron a
nosotros. El resultado es esta Revista que —qué
maravilla— es visitada todo los días por miles de
personas. Y es que está bien leer, ver, escribir, pintar,
fotografiar…
Os emplazamos a no bajar la guardia, a seguir creando sin
tregua. Decía el graffiti que recogemos en una de nuestras
páginas: «Escribir es crear nuestras propias imágenes, ser
más libre, porque aceptar las imágenes que te venden los
mercaderes de la cultura y el espectáculo equivale al
suicidio lento y progresivo del espíritu». Seguimos
pensando lo mismo, seguimos creyendo en una empresa cuyo
margen de beneficios es cero.
Ahora, te ofrecemos este monográfico. Nos ha costado
seleccionar su contenido, pues son muchas las obras que
hemos recibido. A todos los que están en él y a los que
no: muchas gracias. Es una satisfacción ofreceros estos
textos e imágenes que ya son de todos.
Y nada más. Ruego a Fellini que me disculpe por copiar el
título de su inolvidable película: Y la nave va… Va
mientras el cuerpo aguante. Mientras tengamos algo que
decir. Mientras haya algo que exigir, soñando con el mundo
nuevo, el que se nos resiste todavía.
Aquí seguimos, amigos y amigas, mientras el tiempo lo
permita…
Pedro Manuel Martínez
Director/Webmaster de la Revista Almiar
Madrid,
junio de 2006
_____________________________

|
La ilusión de escribir
Hace algunos años, poco después de comenzar a hacerme
cargo de la sección de relatos de esta revista, recibí un
correo que me llamó poderosamente la atención. Una
muchacha, si no recuerdo mal de unos doce años, enviaba
una novela corta con un propósito muy claro: no quería que
se la publicasen, tan sólo que alguien le dijera si
merecía la pena seguir escribiendo o no.
Recuerdo la novela: tenía un estilo cándido, propio de la
edad de su autora, y desde luego necesitaba mucho trabajo
aún. No creo que ninguna editorial del mundo la hubiera
publicado. Por supuesto le dije a la muchacha
que sólo ella podía decidir cuál era el camino que debía
seguir, pero que, en mi opinión, sabe mejor una
equivocación cuando se ha escogido el camino más largo y
duro. Por tanto la animé a continuar. Espero que me
hiciera caso.
También yo a su edad escribía, y desde luego tenía las
mismas dudas que ella cuando pasaba los ojos por las
frases que había ido componiendo. ¡Cuánto hubiera dado yo
entonces por tener alguien que me diera aliento!
A diario recibo correos con relatos que llegan de todas
partes del mundo. Algunos de ellos son de gente
consagrada. Bueno, a lo mejor nunca han publicado una sola
palabra en papel, pero en Internet se les respeta y se les
valora como lo que son: grandes escritores. Otros son de
personas que envían su primer relato; lo hacen
humildemente, como si solicitaran un favor. Luego, cuando
lees su relato comprendes que el favor te lo están
haciendo ellos a ti al permitirte compartir algo tan
hermoso.
Creo que somos afortunados unos y otros. Los que están ahí
fuera, por ver recompensada la dura tarea de escribir. Los
que estamos aquí detrás, por disfrutar de una literatura
de que otro modo nunca hubiera salido a la luz.
Cuando Pedro se muestra incrédulo porque la página cumple
cinco años y que el número de visitas diario se dispara,
yo no puedo dejar de pensar que mientras exista la
creatividad, la ilusión, la frescura, mientras existan
muchachas que necesitan saber si merece la pena seguir
escribiendo, la revista seguirá creciendo. Al fin y al
cabo, nos nutrimos de todos vosotros que estáis ahí fuera.
Gracias, y feliz quinto aniversario a todos.
Raúl Roldán
Subdirector y coordinador de la sección de relato (Madrid,
junio de 2006)
_____________________________ |