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Margarita Xirgu
(1888-1969)
por
M. Ángeles Bernárdez
«Margarita: Cada rosa
tiene un rumorcillo de agua,
y un dolor de estrella viva
bajo sus hojas heladas».
Federico García Lorca
«La Voz de la emoción dramática» —nos dice Francisco Arias Solís— era Margarita
Xirgu. La actriz catalana nace en Molins del Rei el 18 de julio de 1888. En ese
mismo año se inaugura en Barcelona la primera Exposición Universal que se
celebraba en España. También tiene lugar, en Barcelona, el congreso
constituyente de la Unión General de Trabajadores.
Introductora del mejor teatro europeo de su tiempo: Pirandello,
D’Anuncio, Wilde, Shaw, Rice…, Margarita supo afrontar los riesgos de
interpretar a Mariana Pineda, Marianela, La corona,
Divinas Palabras, etc. En su lista de autores españoles están: García Lorca,
Galdós, Azaña, Valle-Inclán, Unamuno, Benavente, Eduardo Marquina, J. Ortega y
Gasset, Alberti… Junto a Rivas Cherif, da vida a los personajes de nuestra
dramaturgia del Siglo de Oro. El maestro Enrique Díaz Canedo afirma que «ha
habido dos grandes momentos en el teatro español que han tenido como máximos
exponentes a Maria Guerrero y a Margarita Xirgu. No obstante, la Xirgu fue la
única que alcanzó la dimensión intelectual del teatro». Y decía
Pirandello: «…el cine, con todos sus recursos, es incapaz de producir un
fenómeno de sensibilidad como el que consigue esta formidable actriz española».
La Xirgu, de personalidad apasionante, siguió los pasos marcados por
su profundo deseo de convertirse en actriz, alcanzando el máximo nivel de
triunfo personal y de fama. Con la obra de Zola, Teresa Taquín (1906),
cumple su deseo, además de iniciarse con honores en su puesta de largo sobre el
escenario. Málaga será la primera ciudad donde Margarita interprete una obra en
castellano. Desde aquí partirá hacia
Canarias,
Buenos Aires y Chile. A su regreso, y tras presentarse en el madrileño teatro de
la Princesa (1914), la crítica la señala como «alta y generosa renovadora de
nuestra escena». Obtiene sucesivos éxitos representando a Mariana
Pineda —con diseños realizados por Salvador Dalí— (1927), Yerma
(1934) y Rosita la soltera (1935), de Federico García Lorca; en esta
última, Federico y Margarita vivirán una noche triunfal. Desde el día del
estreno de Rosita la soltera, la actriz recibe diariamente un ramo de
flores sin tarjeta ni remitente, que gentilmente les enviaban las floristas de
las Ramblas barcelonesas.
Margarita Xirgu, guía de Federico García Lorca en América latina, está
fuera de nuestro país cuando la guerra civil española es anunciada en todo el
mundo. Como un rumor sordo, seguramente, le alcanzaría el eco de una terrible
noticia; nadie lo cree hasta que se confirma. En un desgranado balance de
nombres de hombres muertos tiene conocimiento de la muerte de Federico. Para
ella será un trauma irreparable. «No he podido —decía— creer en su muerte… Me
aferro a la ilusión que Federico vive, porque vive en mi esperanza…». Margarita
se exilia de España voluntariamente. En su trayectoria profesional, asumido su
destino como actriz, contribuye al enriquecimiento cultural de los países
hispanoamericanos y a honrar la memoria de Federico. Estrenará en Buenos Aires,
en la sala Avenida, la obra póstuma de Lorca, La casa de Bernarda Alba (8
de marzo de 1945). Al acabar la representación, el público del «todo Buenos
Aires» estalló delirante en aplausos y vítores emocionados en honor del poeta y
de la actriz. Entre los innumerables admiradores de Margarita Xirgu estaba
Rafael Alberti. Él dijo de ella, «Yo soy un admirador ferviente de Margarita
Xirgu. Soy un religioso fanático del Arte, y en el Templo del Arte, entre los
muchos altares que en él se erigen, encuentro siempre el de la Xirgu y ante él,
muchas veces inclino mi rodilla… Margarita es, no ya una artista maravillosa
sino una esclava, una servidora de su religión». Margarita se dedicó a
la formación de nuevas generaciones de actores, y llevó cabo un antiguo proyecto
con la fundación de una Escuela de Arte Dramático. A la primera generación de
estos actores pertenece el nombre de Alberto Closas. Margarita residió en
Argentina y Uruguay. En Montevideo, Uruguay, dirigió la Escuela Dramática
Municipal. Un importante acontecimiento en su vida fue la puesta en escena de
Hamlet, en versión de María Legarraga de Martínez Sierra (verano de 1933),
en Inglaterra (Cuadernos, 1989, 147), donde haría el papel del príncipe de
Dinamarca. Después de una exitosa y larga carrera, dejaría vacío el escenario de
la vida para siempre el 25 de abril de 1969. La «admirable creadora», como la
definió Federico, había cumplido su sueño de ser actriz. Consiguió llenar con su
voz, su figura y su expresión apasionada, la bella sombra desgraciada, médula y
símbolo de la libertad.
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MARÍA ÁNGELES BERNÁRDEZ
es directora de la Revista Literaria La
Fuente, en Almería (www.revistalafuente.org).
Relatos, artículos y poemas suyos se publican en el semanario Granada Costa,
de Granada (España), y colabora, así mismo, con páginas web como la de
Alfonso Lavquén (Chile).
De esta autora también puedes leer los relatos:
Aquella otra mujer
y
El regreso
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