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EL
AZUL PÁJARO DE LA FELICIDAD
Signos clave: felicidad, bienestar subjetivo, satisfacción vital
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Mª Ángeles Bernárdez
El sentido del sufrimiento que produce a los seres
humanos la búsqueda constante de la felicidad nos ha acompañado desde nuestros
orígenes. La alegría y el dolor son realidades que todo ser humano experimenta,
que van intrínsecamente unidas a felicidad e infelicidad, y que no siempre se
perciben como contradictorias. El bienestar psicológico del cuerpo y del alma se
suele definir mediante la ausencia de afectos negativos, así como por un
sentimiento de satisfacción vital, accesible a cualquier ser humano sin
distinción de edad, sexo, o condición social. «Personas inteligentes, y a la
vez felices, es la cosa más rara que he visto» (Ermest Hemingway, escritor y
Premio Nobel de Literatura; 1899-1961). Hemingway, que se suicidó en 1961, era a
la vez un hombre inteligente e infeliz. Después de haber sobrevivido a dos
guerras mundiales y a la Gran Depresión, de haber tenido cuatro esposas y
numerosas relaciones amorosas fallidas, ni su privilegiada mente le sirvió para
descubrir cómo ser feliz.
Desde su aparición, la psicología se ha centrado
más en el estudio de las emociones negativas que en las del bienestar. Las
numerosas preguntas que nos solemos plantear son claves para intentar llegar a
comprender cómo el ser feliz o infeliz puede estar determinado por el hecho de
ser hombre o mujer; condicionado por la juventud, la madurez o la edad senil, el
estado de la propia economía; las actividades desarrolladas en cada etapa de la
vida, las prioridades, las actitudes; el nivel cultural, las relaciones más
íntimas o las relaciones con los demás, las creencias religiosas…etc.

Componentes del Bienestar Subjetivo.
Fuente: Diener, Suh, Lucas y Smith(1999)
Los filósofos de la Antigüedad pensaban que el
bienestar del ser humano era fruto de una vida dedicada a la
reflexión.
Cicerón mantenía que la felicidad era privilegio de la persona sabia. Son muchos
los conceptos que se han debatido y pronunciado a través de los siglos acerca de
la raíz de la felicidad. Hombres y mujeres podrían alcanzar el estado sumo del
bienestar a través de la práctica de una vida virtuosa, o satisfecha de
placeres, del conocimiento de la verdad, de la preservación de las ilusiones,
del detrimento de los deseos; así como el dominio de la violencia, o la
aceptación del sufrimiento… No obstante, se deben separar la veracidad de la
leyenda, verificar qué ideas son fieles a la realidad para poder incoar un
estudio científico sobre este tema...
En el sentir de los seres humanos, experimentar
una mínima porción de felicidad en determinados momentos, nos supone la espera
del retazo de dolor que, intuimos, hemos de pagar, por ello; ni siquiera,
viviendo esos momentos de felicidad ansiada somos felices. En nuestro corazón
subyace el temor de lo imprevisible, y que nos hace desgraciados. Quizá, nos
convencemos inconscientemente del precio que tenemos que pagar. Dentro de esa
misma percepción, hay quien expresa que no es feliz si no se siente
«desgraciado». Tanto la tradición oral como la palabra escrita han contribuido a
realizar un universal retrato triste de la humanidad. «La vida es una tragedia»,
es dicho de larga tradición. «A fin de cuentas más hubiera valido no nacer»
(Sófocles); «quién distingue la vida horrible de la que simplemente es
miserable» (Woody Allen)…, Jean-Jacques Rousseau opinaba: «si se hace una
consideración exhaustiva, la vida humana no es un exquisito regalo»; en
opinión de Bertrand Russell, la mayoría de la gente es infeliz. La felicidad,
más que la
suerte —decía Demócrito— depende de la personalidad del individuo, de su forma
de reaccionar ante su realidad. Las cogniciones y los comportamientos del
individuo, sus características personales en la valoración, búsqueda y
consecución de la felicidad, tienen un destacado papel en los acontecimientos
que ocurren en su vida. Así, en palabras de Ortega y Gasset, lo subjetivo no es
lo contrario de la realidad objetiva. Más bien, es la «realidad» propia del
sujeto, la que tiene de guía y le sirve de referente. Un mayor conocimiento del
yo de cada persona y del entorno que le rodea nos ayudará con el tiempo y los
avances de la ciencia a comprender el porqué del comportamiento de ese
escurridizo, infiel y querido pájaro azul llamado Felicidad.
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MARÍA ÁNGELES BERNÁRDEZ
es directora de la Revista Literaria La
Fuente, en Almería (www.revistalafuente.org).
Relatos, artículos y poemas suyos se publican en el semanario Granada Costa,
de Granada (España), y colabora, así mismo, con páginas web como la de
Alfonso Lavquén (Chile).
De esta autora también puedes leer los relatos:
Aquella otra mujer
y
El regreso
y los artículos
La estrella de Belén; ¿Mito, realidad o milagro? y
Margarita Xirgu, entre otros.
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