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No habrá duelos que interiorizar, porque estás en las huellas, en las
señales de los textos de mis poemas, que vienen no sólo de experiencias
estéticas, sino de los "golpes" en el tímpano, que permiten que “leto” sea
"alethe" -como escribiste-, y que a su vez "mnnemosine", nos permita
seguir el imposible trabajo de continuar trillando lo que otros
sembraron. Cierto es que en un mundo que parece apagarse lentamente, dejas
vacío el panorama crítico -desolador hoy-, y que eras para muchos, no sólo
la conciencia más lúcida, sino la más proba de la intelectualidad Europea
del siglo que dejamos.
En siete décadas realizaste una obra prodigiosa,
abierta a todos los temas, y a todas las experiencias del Otro y de lo
Otro, desde "La escritura y la diferencia", hasta "La gramatología", y tus
lucidísimas conferencias y seminarios, en las que como un topo, una y otra
vez, volvías sobre lo "mismo", pero desde otra perspectiva. La "deconstrucción",
fue estrategia, pero también táctica y logística de quien -siempre
respetuosamente-, dialogaba con todos aquellos que se reapropiaban de esa
política -fundamentalmente política del concepto-, a veces con resultados
más que falaces. Tú te afirmabas en el concepto de la "diference" porque
-afirmabas- donde existe la vida, en cualquier tipo de ella, esta lo Otro
de Ella misma, el Otro de lo Mismo.
Por eso las admoniciones políticas, por ello la cautela
al juzgar y al mismo tiempo -en la cercanía y la lejanía- el rescate de
las experiencias más disímiles. ¿Quién si no tú, triplemente extranjero en
un mundo espectral de extranjerías,-judío, argelino y europeo-, hubiese
intentado una síntesis, buscando en el "cap" del logos Europeo, lo Otro y
el Otro de lo Europeo -pequeño artificio biológico del Asia-, para
construir un mañana posible? Ya sabemos que no todas las cartas llegan a
su destino, pero la tuya caló hondo, cuando cierta intelectualidad se
había retirado a las aulas, para desde ahí reconstruir un pasado desde el
punto de vista arqueológico. Aunque la filosofía a "martillasos", era
demasiado radical, y la "destruktión" -con la que dialogaste durante todo
el periplo de tus "tropos", no te satisfacían, no desechaste sus aportes
-los llevaste por el camino que creíste correspondía-, e insististe en que
todo juicio de valor exigía ante todo la exigencia de pesar la
"singularidad" -ante todo lo irrepetible de la singularidad. ¿Qué
contemporáneo tuyo se hubiera entrevistado con Arafat, como tú lo hiciste?
Probidad de un intelectual que sacrificaba todas sus herencias, en pro de
juzgar -doblemente juzgar- la voluntad volitiva heideggeriana), la
herencia Europea bien representada en la punta de la lanza o el fusil:
golpe de "cap".
Y nos recordabas en una sociedad autista que el cordón
umbilical era fácilmente reemplazable por el "tympano": acá estamos,
contemplando como la sociedad globalizada esteriliza a "Mnnemosine", en
función del "tympano", que había que desplazar a “martillasos”.
"Márgenes", "La carta postal", la formidable "Dar el tiempo", y la
maravillosa "Memorias de Paul de Mann" -en la cual demostraste como el
"filósofo puede ser un juez imparcial"-, y aquella, en la cual explicabas
porqué la nada no es la Nada, que muchos creyeron ver en la tachadura
heideggeriana de la palabra "ser", con la famosa X, "Los espectros de Marx",
en donde lo residual y espectral del discurso marxiano, se eleva a nuevas
alturas especulativas, y tantos otros títulos, en los cuales el empirismo
y cierto eleatismo estructuralismo fueron cuestionados, te elevaron por
encima de tu tiempo: todo "nombre es nombre de muerto", escribí en un
poema -en tu honor-, pues el nombre sobrevive a quien lo porta.
Aunque tus textos carecieran de nombre -lo que resulta
imposible- ("nombre de muerto eres desde que llegaste al registro civil”),
quien podría ya librarse de tu hechizo?: "Yo saludo la lógica humanitaria
en su "espíritu". Sin embargo desconfío de ella cuando esta controlada
por ciertos Estados al servicio de cálculos a corto o largo plazo, a veces
muy simplemente al servicio del mercado. Al tiempo que salvan poblaciones,
en ocasiones ciertas "grandes potencias" intentan instalar o proteger así
una hegemonía. Económica o militar. Por lo tanto, estemos lo más alerta
posible respecto de las coartadas humanitarias y los políticos sospechosos
que instrumentalizan "los derechos del hombre" (A Elizabet Roudinesco; "Y
mañana qué...").
¿Y hoy qué Jacques Derrida? En tus diálogos imaginarios
con Valery, lo decías. Claro, no podemos detenernos en cada uno de tus
títulos, ni siquiera en una pagina de tu monumental obra, pero hoy, ahora,
quiero despedirte con estás palabras que continúan en muchas paginas de
"Los Espectros de Marx": "La "extensión" (la "diseminación") del armamento
atómico, que sostienen los mismos países que dicen querer protegerse de
ella, no es ya ni siquiera controlable, como lo fue durante mucho tiempo,
por estructuras estatales. No desborda solamente el control estatal, sino
todo el mercado declarado". Ningún tema (ni la relación hombre ("mortal")
-animal-, ni lo jurídico político, ni el dialogo con los pensadores de
todos los tiempos (un diálogo virtual entre Schmidt y Benjamin), te fueron
ajenos, y si la palabra "deconstrucción" -política del nombre propio-
("Espolones: Los estilos de Nietszche"), te fue odiosa e inadecuada en
ciertos momentos, ello forma parte de lo que señalaba Heidegger: jamás el
autor - apropiador- y el autor entienden el texto del mismo modo, y a
ninguno de ellos pertenece la verdad del enunciado. Jacques, ¿quedan
mentes hoy que piensen el mundo "que mundea" como totalidad? No lo sé,
empero, la política de los nombres no metafóricos, inspiró estos versos:
"A estos nombres / que barrerá el adviento /
alguna vez / algún instante / algún olvido" (*)
He aquí otro golpe de cap, esta vez americano, querido Jacques.
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(*)
Del libro "Golpe de
Gracia" de Oscar Portela, dedicado a Jacques
Derrida.

OSCAR PORTELA,
nacido en la provincia de Corrientes (Argentina), es
escritor y ensayista. Ha publicado, entre otros títulos, Senderos en el bosque;
Los nuevos asilos; Memorial de Corrientes y La memoria de Láquesis.
Web del autor
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