Bienvenidos una vez más a La Torre del Misterio de Fermín Castro, vuestra
esfera de lo incógnito y enigmático. Hoy trazaremos unas pinceladas sobre la
vida de una famosa estirpe valenciana: Los Borgia.
Hay, desde hace unas semanas, una borgiamanía. Una vez más las
empresas de marketing han hecho bien su trabajo. Cine, televisión, prensa,
radio y demás corrillos de la corte, no paran de hablar de los Borgia. Sus
comentarios son la mayoría de las veces monótonos y pretenciosos. Repiten
hasta la saciedad las mismas sandeces. Se nos ha presentado a los Borgia
como una familia que encarna el mal, la quintaesencia de la perversidad.
Familia de asesinos sin escrúpulos, lujuriosos desenfrenados. Hombres
oscuros de corazón y malévolo espíritu. Mujeres sedientas de poder, ávidas
de riquezas, siniestras madres. En definitiva, se nos muestra una familia de
poderosos como si fuesen una excepción, una terrible excepción. La verdad es
que actuaron del mismo modo en que lo hicieron los Médicis, los Sforza o
cualquier otra familia de poderosos.
La continua tendencia al masoquismo de nuestros intelectuales y periodistas,
en lo que respecta a nuestra historia, es enfermiza y merecedora de un serio
estudio psicológico. Dejemos de avergonzarnos continuamente de nuestra
historia, de nuestro pasado como si el de los franceses, ingleses, alemanes
o cualquier otro pueblo, fuera un pasado mejor que el nuestro.
Una vez hechas esta necesarias puntualizaciones sobre lo que considero una
innoble lapidación de nuestra historia, acompañadme a los misterios de la
familia Borgia.
Los Borja (que es así como se llamaban antes de latinizar su apellido a su
llegada a Roma) estaban asentados en Játiva, eran una amplia y poderosa
familia local. Como suele ocurrir con este tipo de familias el dinero cayó
de un lado y la inteligencia del otro. Así, Alonso de Borja era un
muchachito muy despierto y espabilado, lleno de virtudes pero que pertenecía
a la rama pobre de la familia. Su destino hubiera sido, como el de muchos
otros, ser un segundón de la baja nobleza sin ninguna importancia pero su
camino se cruzó con el de un hombre singular: Vicente Ferrer predicaba
furibundos sermones sobre el final de los días y la maldad inconmensurable
de los moros y judíos cuando tropezó con este jovencito. Vicente Ferrer se
llevó una gran impresión de este joven y atendiendo a un singular olfato
para reconocer la brillantez intercedió en la familia Borja para que
costeasen los estudios del joven Alonso de Borja. Pasados unos años y
observando al ya adulto Alonso, Vicente Ferre predijo públicamente que un
destino glorioso le esperaba a Alonso de Borja. No se equivocaba quien seria
santificado por Calixto III, nombre que recibiría Alonso al ser coronado
Papa.
Son muchos los que critican a los papas de la familia Borgia, pero pocos los
que reconocen la triunfal ascensión de este clan gracias a los primigenios
esfuerzos de Alonso de Borgia. En defensa del primer Borgia que fue coronado
emperador cabe decir que nunca se enriqueció a costa de su puesto (cosa que
no podemos decir del resto de la familia), y aunque practicó el nepotismo es
hipócrita criticar como grave falta lo que ha existido y existirá por
siempre (recordemos que ‘nepotismo’ es otorgar privilegios o puestos a
familiares, nepo significa en latín ‘sobrino’), no participó en
conjuras políticas y trajo la paz a los Estados Pontificios. Realizó una
frenética actividad para mejorar la calidad de los romanos, construyó
hospitales, ayudó a los desvalidos. No digo que fuera un santo, que también
los hubo en esta familia como Francisco de Borgia, pero me niego a dejarme
llevar por la ola que demoniza a estas figuras de la historia de España.
Los franceses tienen mucho que agradecer a Calixto III (Alonso de Borgia)
pues una de sus medidas fue rehabilitar la memoria de Juana de Arco, que
había sido ajusticiada por los ingleses, acusada de brujería décadas antes y
abandonada vergonzosamente a su suerte.
Hay una gran cantidad de libros que han surgido tras la ola
de la nueva moda borgiana, algunos malos, otros peores, pero entre tanta
paja también hay algo de grano como el libro Los 7 Borgia, de Ana
Martos, editado por Nowtilus, que se está convirtiendo en la editorial que
nos salva del tedio y la mediocridad bibliográfica de los últimos años. Este
libro tiene en el capitulo II, titulado ¡Despierta Humanidad!, una
visión, vivificadora y fresca de la nueva sociedad y mentalidad que dio alma
al Renacimiento. Aconsejable cien por cien. Leedlo y salud.
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