Bienvenidos a nuestra cita con el misterio, enigmas y secretos. Una vez más,
La Torre del Misterio, de Fermín Castro, nos reúne en torno a un fuego para
hablar de oscuros secretos. En esta ocasión hablaremos de la hechicería, el
vudú y los zombis.
Fue a partir del siglo XV cuando África se convierte en uno de los
proveedores de materias primas más importante de Occidente. África fue
saqueada por Francia, Inglaterra, Bélgica y Alemania principalmente. No sólo
arrebataron el oro, los diamantes, las maderas preciosas y otros tesoros
sino que iniciaron uno de los comercios más humillantes y degradantes que el
ser humano pueda desarrollar, me refiero a la trata de esclavos. Los
ingleses y franceses deportaron a millones de africanos para utilizarlos en
las grandes plantaciones americanas.
Una de las pertenencias que no consiguieron arrebatar los blancos a los
negros fue el sustrato milenario de su religión y cultura. Sus costumbres
supieron enmascararlas en las nuevas que el hombre blanco les mostraba,
supieron guardar su secreto. Fueron separados de sus familias, de sus hijos
y mujeres pero no consiguieron arrancar las raíces completamente, esos lazos
invisibles que nos unen con las generaciones anteriores y con la tierra que
nos vio nacer. Aún hoy, como consecuencia de aquellos aciagos días de
persecución, las religiones africanas están marcadas por un fuerte secreto,
los ritos sólo son conocidos por los iniciados. Son capas de secretos que
esconden otros secretos. Los ritos a los que los turistas tienen acceso
están destinados a desahogar las bolsas y carteras de los gringos y no son
en absoluto muestra de la verdadera y secreta religión del África negra.
El vudú o voudum es la religión más extendida en Haití y muy conocida
a nivel mundial. Uno de los detalles que más llama la atención del vudú es
su inclinación hacia el lado más perverso y oscuro de la magia, aunque no es
necesariamente magia negra pues se utiliza no sólo para propiciar el mal a
algún desdichado sino también para protegerlo del mal.
Otro de los aspectos más famosos del vudú es la zombimificación. Los zombis
pertenecen al mundo del celuloide, son esos seres de terror que andan
estúpidamente diciendo uuuhhhnnmmm y que sirven como diana de tiro a
los héroes y heroínas de la película. Pero lo cierto es que los zombis
existen, aunque no como Holliwood imaginó. Zombi es una palabra que en el
lenguaje bantú significa diablo si proviene de la palabra congoleña
nsoumbi o fantasmas si encontramos su rastro etimológico en la palabra
angoleña zumbi. Los zombis no son tomados a broma en Haití, de hecho
está recogido en el código penal de este país que cualquier intento de
privar a un ciudadano de su libertad por medio de venenos u otros sistemas
que impliquen el enterramiento en vida será calificado de intento de
homicidio.
Fue durante los terribles días de gobierno del presidente de Haití, Francois
Duvalier, cuando el miedo a la zombimificación alcanzó un mayor grado. No
sólo por el horror que provocaba su sanguinaria brigada especial de policía
los Tontons Macutes (que significa literalmente «los hombres del saco») sino
porque Duvalier fue uno de los más poderosos hechiceros de Haití.
La primera ceremonia vudú tuvo lugar, según la leyenda, en 1791 y fue un
ritual de pacto de sangre para deshacerse del yugo francés y conseguir la
independencia y libertad para los esclavos. La guerra de Independencia fue
especialmente sangrienta y repleta de atrocidades, es como si aquella isla
necesite en cada generación un baño de sangre con que regarla, pues las
guerras y conflictos no han cesado desde entonces convirtiendo Haití en uno
de los países con más miseria y desesperación.
Volviendo a la magia para convertir a las victimas en zombis, sabemos que es
practicada por una oscura rama de hechiceros de las creencias vudú. Son los
Bokor, cuya magia sólo sirve para hacer el mal. Son los encargados de hacer
morir a la victima elegida mediante la magia negra y de pasados unos días
revivirlos para transformarlos en dóciles esclavos. Es mediante la
inhalación de los polvos zombi o polvos poudree como consiguen que el
desdichado se transforme en un ser idiotizado, en un no muerto. Estos polvos
consiguen que el cuerpo cese en toda actividad, sólo a un nivel ínfimo el
corazón sigue latiendo, pero los indicios de vida son tan débiles que la
mayoría de las veces los médicos certifican la muerte del desdichado.
Pasados unos días el nigromante regresa y desentierra a la victima ya
convertida en zombi.
Si queréis profundizar en estos oscuros enigmas podéis acceder a mucha y
variada bibliografía, aunque el libro más recientemente publicado en nuestro
país sobre estos misterios es «Mundos Ocultos» (editado por Nowtilus), de
Juan José Revenga.
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