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Maneras de vivir
por
Carlos Díaz
Jordi Casanovas;
entrevista al
autor de La ruina

Jordi Casanovas es el director y dramaturgo de la
compañía de teatro
Flyhard. Entre sus obras destacan Este tampoco será el fin del mundo,
City/SimCity, Andorra, Tetris e I love TV, entre
muchas otras. Ha recibido varios premios como el Revelación Crítica Teatral de
Barcelona 2006-2007 e incluso un par de nominaciones en los premios Max. Estos
días podemos ver su ingenio plasmado en La ruina, en el teatro Villarroel.
—Jordi eres el director, te has encargado del
espacio escénico y además eres el autor. Escribiste la obra antes de que se
empezara a hablar de la crisis económica ¿quizás lo hiciste en un momento en que
tu vida estaba en ruina?
—La obra es bastante biográfica sobre todo por
la dificultad de materializar algunos proyectos si no cuentas con apoyo
económico.
—Cada personaje vive su ruina particular, pero en
cambio a Jordi Casanovas no parece que le afecte la crisis a nivel laboral. ¿O
no es oro todo lo que reluce?
—Tirar adelante una compañía es muy complejo si
no cuentas con nombres consagrados o maquinarias muy grandes como las que
cuentan los musicales. Tienes que hacerte un nombre, crearte un público…
—¿Cómo consigue Flyhard, una compañía residente en
Vilafranca, llegar a la Villarroel?
—Trabajando mucho y porque hemos tratado temas
que nos han interesado a nosotros. Son historias que nos gustaría ver a nosotros
y que normalmente no se suelen encontrar en el teatro. Son historias que gustan
a un nuevo público que no está interesado en los clásicos.

—¿Es por ello que en alguna ocasión has dicho que
tus obras van dirigidas a quienes no les interesa especialmente el teatro?
—Sí. Hay un público que se reconoce en el cine,
en la televisión, pero no en el teatro porque no explican historias de ahora.
Hay un público que va al teatro y no repite. Así que nosotros hemos intentado
trabajar para buscar otro tipo de teatro que pueda interesar a ese público.
—Ahora parece que sólo se pueden estrenar obras de
teatro si los actores son caras conocidas de la televisión. ¿En algún momento te
lo planteaste como tentación para dar el salto a las salas comerciales?
—No. Porque el trabajo con la compañía era muy
claro desde el principio. O éramos todos o no era nadie. Me lo han ofrecido
varias veces pero no me interesa.
—El personaje de Silvia confía en el éxito de su
nuevo proyecto artístico, pero ¿qué es lo más importante en el mundo de la
farándula para conseguir el objetivo?
—Nos gusta creer que la constancia da sus
frutos. Hace unos años nadie se fijaba en mis obras. Las mismas que el año
pasado fueron premiadas. No sé si es necesario el talento o las ganas de contar
algo diferente.
—Toni depende de un trabajo que no le gusta para
pagar su vida en común con Silvia. Jordi, tú que estudiaste Ingeniería de
Telecomunicaciones y Bellas Artes, a no ser que seas un hijo de papá y mamá ¿qué
trabajos has tenido que hacer para poder sobrevivir mientras preparabas obras de
teatro?
—He tenido que trabajar en oficinas y becas muy
mal pagadas. Pero cuando empecé a volcarme en el teatro tuve la suerte de ganar
un par de premios teatrales que me dieron la tranquilidad de un año y medio para
poderme dedicar a ello.
—Por motivos económicos ¿en algún momento te
replanteaste seguir dedicándote al teatro?
—No. Te replanteas las cuestiones que van
alrededor de la compañía. Incluso ahora montamos producciones con presupuesto
normal y otras simplemente por nuestro gusto personal aunque se vayan a
representar en salas pequeñas.
—Siempre has trabajado con la Compañía Flyhard,
por lo que tus actores ya saben lo que quieres y cómo lo quieres. ¿Cómo es tu
manera de dirigir?
—Casi con un sonido, con una onomatopeya, ya me
entienden. El texto no está escrito cuando empezamos los ensayos sino que les
voy pasando escenas y las vamos montando. Así que de entrada los actores se
tienen que olvidar de la creación del personaje hasta que acabe todo el texto y
estar un poco en la cuerda floja de saber qué va a pasar.

—Has escrito 25 obras en 5 años y has estrenado
diez. ¡Si algo te sobra son ideas!
—No, no, lo que pasa es que hay muchas cosas
que contar. Es que creo que se puede hacer teatro de casi todo. Además, me han
pasado muchas cosas en mi vida.
—¿Hay algo que desearías borrar?
—No porque todo te da experiencia. Incluso las
cosas negativas te enseñan. Además puedes utilizar las obras para responderte a
las cosas que te ocurren en la vida.
—¿Y de qué crees que careces?
—De paciencia tal vez.
—Tu trabajo se aleja mucho de los clásicos, pero
¿aceptarías un clásico o a estas alturas de la película ya no te vendes por
dinero?
—Dirigir un clásico no me interesa pero sí
rescribir a partir de un mito clásico.
—¿Y cómo le explicas a los amantes de los clásicos
que empezaste a escribir porque lo que querías explicar no estaba escrito?
—Porque por mucho que nos lo quieran hacer
creer, aunque los clásicos son fantásticos, un autor como Shakespeare, que hace
cuatrocientos años que murió, no puede contar historias vigentes. Lo que sí
cuenta son emociones que son vigentes: el amor, el odio, las ansias de poder…
pero a nivel de realidades sociales, maneras de relacionarse las personas… decir
que un clásico es vigente es un poco absurdo.
—¿Achacas esto quizás a una falta de ingenio?
—Creo que está muy instaurado que los clásicos
interesan al público y además es difícil que un autor nuevo haga un montaje con
catorce actores. Así que a los directores que les interesa hacer grandes
montajes tienen que apoyarse en estos textos.
—El dinero no da la felicidad ¿es un tópico o nos
han engañado?
—El problema es que cuando no está genera
problemas e infelicidad.
—Y cuándo está el dinero ¿qué genera?
—Comodidad.
-Los personajes de La ruina dependen de si
el sector inmobiliario se hunde, si el marido la abandona, si el trabajo se
acaba o el proyecto se frustra. ¿De qué depende la vida de Jordi Casanovas para
no caer en la ruina?
—De seguir trabajando, tener amigos, y ser
feliz con lo que uno hace.
—¿Sólo cuando nos pasan cosas extraordinarias
podemos entendernos mejor a nosotros mismos?
—Es necesario que pasen situaciones algo
extremas para que nuestras maneras de pensar vayan un poco más lejos y se
confronten con esas situaciones. Cuando pasa algo extremo vemos todo de otra
manera.
—En la obra, meterse debajo de una mesa permite
pasar a otro piso donde hay un maletín lleno de dinero y sacar a los
protagonistas del apuro económico que están viviendo. Si esa mesa realmente
existiera ¿a dónde te gustaría ir y que te gustaría encontrarte?
—Me gustaría volver de nuevo al mismo sitio.
—Pero si en el otro lado hubiera dinero ¿lo
cogerías?
—No. Pero supongo que dependería del día.
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CARLOS
DÍAZ,
fue finalista como mejor actor en el Premio Espectador de la Revista Teatre Bcn
por el personaje de Sra. Lucia en la obra Una Noche de Ópera, de
La Cubana y Premio Ondas por el programa Tarde de Todos, en Onda Rambla.
Ha trabajado en numerosas obras de teatro: Grupo de
teatro La Cubana: Una Noche de Ópera (Dir. Jordi Milán); Las Tres
Hermanas, de Anton Chejov (Dir. Jordi Oliver); Pigmalión, de Bernard
Shaw (Dir. Nancy Tuñón); Romeo y Julieta, de William Shakespeare (Dir.
Nancy Tuñón); cine: Va a ser que nadie es
perfecto (Dir. Joaquín Oristrell); Agujeros (Dir. Jan Latussek);
Impedimentos (Dir. Doménech Gibert); televisión:
Serie El Show de Cándido, en La Sexta; serie Hospital Central, en
Tele 5 y serie Lobos, en Antena 3 Televisión, entre otros títulos.
Dirigiendo y presentando el programa Contigo en la Tarde fue líder de
audiencia en la programación de SomosRadio.
CONTACTO CON EL AUTOR:
http://carlosdiazactor.es/
Fotografías del artículo
publicadas originalmente en:
Flyhard

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