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Mi mundo sin fronteras,
novela de
Ana Herrera Barba
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por Guillermo
Arróniz López
«Cuando llegamos era demasiado tarde. El chico
ya estaba muerto. La madre gritaba en un tono tal de desesperación que más bien
parecía lanzar alaridos escalofriantes para despertarlo de la muerte»
(Página 30). «LA WILAYA DE AUSERD se asentaba sobre la extensa hamada
argelina del desierto de Tindouf. Después de bajar del avión y de atravesar el
ruidoso aeropuerto militar argelino, Manu y yo nos quedamos completamente en
silencio y miramos a la inmensidad de un horizonte que parecía no tener fin. La
mirada se nos inundó de arena y de un suelo hostil y pedregoso sin el menor
atisbo de vida alguna». (Página 45). Mi mundo sin fronteras es una
novela que tiene elementos ajenos al género literario al que se adscribe, o
mejor dicho, está compuesta y estructurada de una forma totalmente atípica para
una novela. No sólo porque su esencia la constituyan una serie de cuentos o
confesiones o historias de diferentes personas de diversos lugares y épocas:
España, Argelina, la actualidad, la Guerra Civil, la Marcha Verde… No sólo
decía, sino también porque tiene, por la forma de confesión o declaración que
toman esos relatos, un tono de documental que lo aproxima a determinados
programas de televisión indagantes en la vida de determinadas colectividades. En
este caso la autora se propone hablar de tres colectivos de vida complicada: los
barrios desfavorecidos de las ciudades españolas, los campos de refugiados
saharauis en Argelia y, aunque brevemente, la situación de los pueblos durante y
después de la Guerra Civil Española. Si bien el desarrollo de la obra no se basa
en lo literario, el libro puede cumplir varios objetivos de importancia. Su
estilo sencillo permite que llegue a los jóvenes de cierta edad —quizá de
catorce a dieciocho— para introducirles en determinadas realidades ajenas a las
suyas, que deberían conocer para valorar el mundo en el que viven. Por ello no
sorprende que, al final de la obra de 92 páginas, nos encontremos con una serie
de planteamientos, de objetivos y competencias a desarrollar a través del libro,
así como una guía de lectura a través de determinadas actividades de marcado
acento escolar. Por otro lado es un magnífico momento para traernos a todos a la
memoria el vergonzante proceso de abandono del pueblo saharaui por España, o la
mal llamada descolonización. Por eso mismo la obra aporta un grano de arena a
impedir que caiga en el olvido aquella comunidad que hasta hace poco era
«vecina» nuestra a pesar de encontrarse a muchos kilómetros de la
capital/metrópoli. El libro da voz a muchas mujeres desfavorecidas, que cuentan,
de primera mano (sean reales o ficticias) el grado de efectos que tienen las
guerras y las situaciones de hambre y miseria sobre ellas, los esfuerzos que
realizan para sacar adelante a los suyos y la solidaridad y complicidad que se
establece entre quienes apenas tienen para comer en contraposición al egoísmo y
competitividad de aquellos que más poseen. Falta, quizá, un tratamiento algo más
personal y subjetivo de las historias, una diferencia en las voces y una
imbricación en la estructura a base de comparaciones, que hubieran levantado
quizá más el aspecto literario de la obra, aunque ésta se mantiene por sí misma
dentro de su estilo realista y puede resultar de gran interés para jóvenes que
pueden aprender en ella valores como el respeto y la admiración por los
progenitores, el desarrollo de la solidaridad, la comprensión por otras formas
de vida… Se hubiera deseado un mayor desarrollo que le habría permitido quizá
contraponer historias de la Guerra Civil sufridas en territorio republicano o
historias sobre los saharauis que todavía permanecen en su territorio original,
bajo la dirección y la invasión marroquí… Pero, sin duda alguna, lo que más
destaca de toda la novela es el tono de buena fe y los sentimientos que destila
cada página. La protagonista tiene siempre un corazón sencillo en disposición de
amar, de pensar en los demás, de darse y de escuchar a quienes tienen una
historia que contar (y no sólo para poder escribir su novela, sino porque se
preocupa por ellos). La autora pone el acento en los servicios médicos, en la
ayuda internacional, en el intercambio de ayuda… y en definitiva prioriza en la
vida de su protagonista unos principios reales: compartir, entregarse, pensar en
otros, aunque se pierdan comodidades, trabajos excelentes o seguridad. Un libro
bonito de buenas vibraciones que podrá valorar cualquiera, pero que además será
capaz de transmitir valores a los adolescentes españoles.
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Entrevista a Ana
Herrera Barba, una escritora en blanco femenino
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por Guillermo
Arróniz López
Hay muchas
personas dispuestas a escuchar las historias ajenas. Pero escucharlas y
transmitirlas es, sin duda, el gran don de Ana Herrera, la autora del libro
Mi mundo sin fronteras, que reseñábamos hace poco. Su buena voluntad
despertaba muchas preguntas. Su sencillez, incluso ciertas sospechas. Es hora de
que las levante o las disperse por completo.
Guillermo Arróniz López: Tu libro podría verse como una suma de historias
de mujeres que lo han pasado mal dirigidas a…
Ana Herrera Barba: He conocido a muchas mujeres que me han contado sus
historias para que escribiera sobre ellas; otras de las historias que aquí se
cuentan son de dominio público. Indiscutiblemente muchas mujeres se van a ver
reflejadas en estas páginas, pero también muchos hombres, porque mis personajes
femeninos casi siempre aparecen rodeados de hombres, que a su vez se van a
reconocer en la obra. Por otra parte, los jóvenes van a encontrar valores como
el amor, la solidaridad, la admiración y el respeto mutuo en cualquier tipo de
relación humana, no sólo a nivel de pareja, sino también en las relaciones
familiares y entre amigos, y por supuesto con gente que pertenece a otras
culturas.
GAL: ¿Por qué elegir al pueblo saharaui entre los desfavorecidos?
AHB: Hablar del pueblo saharaui surge del contacto con los niños y niñas
de acogida que durante el verano conviven con muchas familias españolas y
empiezan a formar parte de nuestras vidas. Así Sheia es una niña de acogida que
conocí durante el mes de agosto en casa de unos vecinos del pueblo. Ella, que
nunca me había visto por allí, me preguntó que yo quién era, y así comenzamos
una relación que acabó en esta historia. Yo diría que el tema del Sahara es el
sufrimiento de cualquier refugiado en cualquier lugar del mundo.
GAL: En tu libro se pueden contraponer dos partes, la que la protagonista
pasa en España, en un barrio pobre de su ciudad, en busca de material para su
novela, y aquella que pasa dando ayuda al pueblo saharaui refugiado. ¿Por qué
esas contraposiciones? ¿Qué buscabas con esta estructura tan marcada?
AHB: Cuando pensé en Natalie, una escritora joven que se traslada a un
barrio marginal para escribir su novela, no tenía un fin preconcebido para esta
historia. Por ello, decidí trasladar a la protagonista a los campamentos de
refugiados tras escuchar la historia de Sheia. Como dice Manu, el protagonista
masculino: «Cambiarán los lugares, el color de la piel, pero podrás seguir
indagando en la condición humana y en la superación del dolor». Y como dice
la prologuista: «La sima que separa el mundo pobre del mundo rico tiene su
lugar de encuentro en los grupos oprimidos, asediados por la exclusión y la
pobreza».
GAL: Mi mundo sin fronteras parece expresar un deseo íntimo de la
protagonista, sobre todo teniendo en cuenta su última decisión… ¿qué parte de
Ana Herrera hay en Natalie.
AHB: Yo sólo soy la autora, no la protagonista de mis relatos, pero
quizás sea Natalie uno de los personajes con los que más me identifico. Esa
Natalie de Días de barrio que se entrega a los demás, que ama a su
familia, a sus amigos, a sus alumnos, que se desvive por ellos. En la vida hay
que elegir un camino; la otra Natalie de África saharaui, la que está dispuesta
a partir para Latinoamérica, es la que no me hubiera importado ser.
GAL: La novela nos cuenta cómo una mujer joven decide dejar su barrio más
o menos acomodado para vivir en un vecindario desfavorecido y buscar trabajo en
un bar en busca de una experiencia personal que le dé material para un libro… y
de repente se ve envuelta en el amor, un viaje a África… todo surge de la forma
más espontánea y Natalie lo toma con una naturalidad que asusta. ¿Crees que sólo
así es posible enfrentarse a la vida?
AHB: La vida es así. Hay situaciones o circunstancias que surgen de
manera espontánea, sin que podamos hacer nada por evitarlas, y otras que son
producto de nuestra lucha diaria, sobre todo las que se dirigen a alcanzar
nuestros sueños y que previamente nacen en nuestra mente. Cuando somos jóvenes
lo afrontamos todo con demasiada prisa, con impaciencia, queremos meter el mundo
en un bolsillo. A medida que maduramos, aprendemos a vivir con menos dramatismo
y con más naturalidad; es también una manera de ser más felices.
GAL: El libro se acompaña de una guía de lectura para adolescentes. ¿Cómo
han acogido ellos la obra?
AHB: El libro tiene aún una vida muy corta. Las noticias que tengo de los
adolescentes que están leyendo la obra en los Institutos de Secundaria y
Bachillerato son sumamente positivas. La mayoría de las actividades requieren
una investigación individual del alumnado, que va a incrementar su acervo
cultural y va a desarrollar sus capacidades críticas. Dialogar en clase sobre
circunstancias que existen en nuestros centros, como la interculturalidad o la
coeducación, o en nuestro mundo, como son las injusticias sociales, o
simplemente analizar situaciones que son inherentes a su edad y a su estado,
como es la manera de afrontar la vida, los estudios o la profesionalidad, les
brinda un amplio campo de debate que ellos acogen con una gran motivación.
Recoger anécdotas o testimonios orales de la gente de su entorno, es algo que
siempre hacen gustosos. Por último, el final abierto de la novela les da la
oportunidad de hacer un buen ejercicio de redacción, reflexión y creatividad
para aquellos que se sientan más artistas.
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Ana
Herrera Barba. Diplomada en
Magisterio y licenciada en Filología Hispánica. Profesora de Lengua Castellana y
Literatura. Prepara recitales poéticos y teatro con sus alumnos y grupos de
aficionados. Participa en proyectos de innovación educativa, seminarios
permanentes y cursos de formación. Realiza prensa escuela y actividades de
animación de la biblioteca escolar. Tiene varios premios literarios por sus
poemas y relatos cortos. Ha participado en simposios y congresos universitarios,
y colaborado en prensa y radio, y con asociaciones de mujeres, siendo coautora
de diversas publicaciones literarias. En la actualidad imparte conferencias.
Blog de la autora:
http://grupoalasanaherrera.blogspot.com/
Mi mundo sin fronteras
(Para entender los campos de refugiados)
fue editada por
OCTAEDRO ANDALUCÍA
- EDICIONES MÁGINA
ISBN 978-84-95345-52-3 (2010)
Para adquirir el libro
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