
...Dios
mío,
estoy
llorando
el
ser
que
vivo;
me
pesa
haber
tomádote
tu
pan;
pero
este
pobre
barro
pensativo
no
es
costra
fermentada
en
tu
costado:
¡tú
no
tienes
Marías
que
se
van!...
Los
dados
eternos
CÉSAR
VALLEJO
(1892-1938)
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© 2001
Revista Almiar (Margen
Cero)
Fotografía: Pedro M. Martínez