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por
Guillermo
Ortiz López
En la mezcla de géneros que caracteriza a la postmodernidad algunos libros
parecen películas y algunas películas parecen canciones. Sin olvidar las
canciones que pretenden ser poesías cantadas. Como buen ejemplo, aunque
fallido, hace poco hemos tenido la oportunidad de ver en las salas "Nine
songs”, lo que pretendía ser una "película- rock", de Michael Winterbottom.
El estudio de las relaciones entre el cine y la música es constante por
todos lados y en ese esfuerzo abunda el Festival In-Edit que se ha venido
celebrando las pasadas semanas en Barcelona y Madrid.
In-Edit recoge la música en formato de vídeo. Es un
Festival de
documentales
y no de musicales al estilo "Sonrisas y Lágrimas". No sólo eso sino que
envuelve al melómano desde su entrada en la sala con una música de fondo
soberbiamente elegida (Creedence Clearwater Revival, David Bowie,
Portishead...). En los documentales de In-Edit se intenta destripar la
música desde todos los ángulos: el rock, el pop, el etnicismo, el folk, el
heavy metal, la parodia, el sexo... Todas las miradas caben sobre ese
fenómeno que nos enloquece, y no se repara en gastos para mostrárnoslas:
el Festival dura diez días y presenta más de 40 documentales y
cortometrajes.
Por supuesto, las obras sufren altos y bajos de calidad
pero lo cierto es que son joyas por lo que tienen de escaso. En estos diez
días hemos podido ver a
Bob Dylan en su gira inglesa de 1965, a
Manu Chao
preparando su disco "Próxima Estación: Esperanza" en Barcelona, a P.Diddy
charlataneando extasiado, a Kiss en su última gira... Impagable. Más que
nada, porque luego eso no se va a poder encontrar en ningún lado y si te
has quedado sin ir al In-Edit te has quedado sin verlo.
El Festival se celebró en octubre en Barcelona y fue un
éxito, al igual que en su primera edición. Los intentos de los
organizadores por traerlo a Madrid en noviembre aunque loables no han
tenido la acogida esperada. Era triste ver el Cine Rex de la Gran Vía
prácticamente vacío en algunos pases, sobre todo teniendo en cuenta la
calidad de lo que había dentro. Evidentemente, el In-Edit no depende de
las entradas vendidas sino de sus patrocinadores (Beefeater, lo decimos
porque para alguien que le hace un poco de caso a la cultura...) así que
esperamos que el año que viene se pasen también por la capital y que los
medios se esfuercen un poco en publicitarlo.
De todo lo proyectado destaca, en nuestra opinión, "The
Rutles: All you need is cash". Se trata de un documental de 1978 que
parodia la trayectoria de los Beatles desde su creación en Liverpool hasta
su disolución en 1970 tras múltiples desencuentros y demandas. El proyecto
está en las mejores manos: Eric Idle, miembro de los Monty Python, y Gary
Weis uno de los fundadores del mítico late night show estadounidense "Saturday
Night Live". Junto a ellos parte de lo mejorcito de la época: John Belushi,
Michael Palin, Dan Aykroyd, Bill Murray...
La réplica punto por punto de la historia completa de
los "Prefab Four" es divertida por sí misma, y ya tiene mérito el ser tan
exacto en las composiciones (por supuesto, las canciones tienen que sonar
igual que las de los
Beatles pero no ser las de los Beatles sino las de
estos inventados Rutles) y los atuendos y acentos, pero la combinación
realismo-mofa es lo que la hace genial. Siguiendo el más puro estilo del
"humor absurdo inglés" George Harrison (productor de "La Vida de Brian" e
íntimo amigo de Idle) aparece disfrazado de periodista, Mick Jagger habla
de las relaciones entre Rutles y
Rolling Stones en los 60, con viajes
místicos incluidos... a Sussex, y Paul Simon descubre el talento musical
(o su ausencia) de estos cuatro chicos mientras hace lo posible por no
soltar la carcajada.
¿Se lo perdieron? El año que viene habrá más, esté más
atento, aunque sabemos que es complicado. Los pases de día son muy baratos
(entre siete y once euros, dependiendo del ciclo) y hay suficiente abanico
como para que encuentre algo de su agrado. El Festival In-Edit volverá el
año que viene para unir dos de nuestras grandes pasiones: música y cine. Y
sin Julie Andrews de por medio. |


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