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Medina del Campo:
una fiesta del cortometraje
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Guillermo Ortiz
En su 21ª edición, la Semana de Cine de Medina del
Campo aparece ya como una referencia ineludible para los que quieran saber qué
están haciendo los jóvenes talentos del celuloide español. En un principio, el
Festival surgió para mostrar los mejores cortometrajes del país, pero poco a
poco ha ido ampliando sus horizontes: en la actualidad se proyectan algunas de
las mejores películas extranjeras estrenadas y no estrenadas en salas, películas
españolas que luchan por encontrar distribución, retrospectivas de grandes
cineastas —este año le tocó a Vicente Aranda— e incluso
video-clips, con un galardón que se decidía por Internet, entre la selección
de
Lolita Peliculitas.
A la sección oficial de cortos en cine, que se
reserva para producciones españolas, se han ido añadiendo una competición
internacional en vídeo, una competición nacional de largometrajes y dos
proyectos interesantísimos: la maratón Avid, que invita a los más audaces a
grabar en 24 horas y en Medina del Campo sus propias historias, y el premio al
mejor proyecto, que este año ha recaído en ¡Atchis!, de Juanjo Angosse.
Aunque lo bueno de Medina, sobre todo, es que se
acaba convirtiendo en una familia. El mundo del corto, de hecho, ya tiene mucho
de familiar, sea en Medina o en Alcalá o en Cortogenia o en el Cinema Jove… pero
Medina cuenta con lo entrañable de una ciudad pequeña llena de bares y gente
joven. Lo ideal para que la cultura florezca.
Polémicas absurdas
Por supuesto, surgen suspicacias, es inevitable.
El año pasado un productor se quejaba de que For(r)est in the Des(s)ert,
el fantástico cortometraje de Luiso Berdejo se hubiera llevado el Premio
Especial del Jurado, cuando dentro de ese Jurado estaba
Borja Cobeaga, gran
amigo de Luiso y que estaba grabando en ese momento Limoncello junto a
él. La queja es absurda. La cantidad de amigos que puede tener Cobeaga dentro
del mundo del corto le inhabilitarían como Jurado «objetivo» de cualquier
festival… y sin embargo, ¿quién sabe más de cortos que Borja? Casi nadie.
Este año podría haber polémica por el premio a
Isabel de Ocampo y su Miente, historia de una prostituta del Este,
atrapada en
España por una Mafia que no le permite siquiera mandar un regalo de cumpleaños a
su hermana pequeña. Polémica por dos razones: la primera, Isabel de Ocampo era
miembro de la organización como Jurado del Maratón Avid. Segunda, su corto,
aunque socialmente encomiable, no aporta gran cosa a lo que ya conocemos de la
extorsión y la trata de blancas y el enfoque es, digámoslo, demasiado simple.
La primera polémica se desvanece inmediatamente:
el premio a Miente no lo ha otorgado el Jurado ni la Organización. Lo ha
otorgado el público. No creo que el público se preste a ese tipo de tejemanejes
ni mire demasiado la biografía del cortometraje que acaban de ver. Les gusta o
no les gusta. Y punto. Y, en cuanto a la segunda, miren, a mí me gustó más
Alumbramiento, incluso Acción/Reacción, pero a ellos les gustó
Miente y de eso se trata.
Al Jurado, este año, le gustó Padam, una
comedia entrañable sobre inmigración —más tema social— pero tratado con humor y
cariño y con una soberbia Ana Rayo.
Alumbramiento
y La aventura de Rosa
Alumbramiento,
la pieza más esperada de la competición tras su triunfo como mejor cortometraje
en Venecia y en los premios de la Academia Europea, se llevó algún premio menor,
como el reconocimiento al trabajo de Manuel Solo como mejor actor, pero poco
más. Y desde luego merecía algo más. Tanto Eduardo Chapero-Jackson, su director,
como Mariví Bilbao, su excelsa protagonista.
Pero, en fin, así son las cosas. Ponerse a estas
alturas a discutir sobre la justicia de los premios en los Festivales es
absurdo. Quedémonos con la familia de Medina, con sus cortos, sus largos, sus
vídeos, sus conferencias en El Balneario, sus chavales rodando en vídeo detrás
de cualquier esquina en un fin de semana frenético, el talento repartido por las
salas de proyección —Lucina Gil, Marián Álvarez, David Pinillos,
Xenia Tostado,
María Valverde, Pablo Malo…— y quedémonos con el excelente corto que abrió el
Festival, ganador del premio de proyectos de 2007: La aventura de Rosa,
una original y divertida comedia de Ángela Armero con Fran Perea,
Nacho
Vigalondo y Alba Alonso como protagonistas.
Para más información, pueden consultar
aquí el palmarés completo y aquí, las crónicas en vivo de los tres primeros
días de Festival:
viernes,
sábado y
domingo.
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GUILLERMO ORTIZ LÓPEZ
coordina la sección de Cine en Almiar.
Web del autor:
http://www.guilleortiz.com/
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