HABITANTE MÍSTICO


 

    «Ex exultavit...» El latinajo (ni siquiera sé si está bien escandido) nace espontáneo, desde la bruma de la memoria del coreuta, polifónico y enérgico, porque, ¿no es acaso el gesto exultante, queriendo apresar el cielo?. Un amigo mío, alguna vez, se preguntó si se podía dibujar un grito. La algarabía de la alarma de alerta (¡cuánta deuda al árabe!) de saberse vivo, en la figura de esta juglaresa que acreciendo más allá, o más acá, acrecienta la idea que todo hecho es intrínsecamente estético, no importa el sistema de referencia que lo enmarca.
   
    La voluntad de la razón quiere que el método y el sistema nos depare el conocimiento de lo que es, el porqué, el para qué, y el cómo, esa curiosidad de saber y resolver el fenómeno de la vida.
   
    ¿Hay en la casuística del genoma humano la certeza de encontrar la producción del origen que lleva a esta mujer-personaje a emocionarnos con su emoción?.
   
    Sería resolver algo así como el principio del umbral de la creación y encontrar el retorcido espiral del ácido ribonucleico el fiat! del Libro, enceguecedor relámpago de lo que es porque es.
   
    La ropa al viento, el traje colorinche, con los pies en la tierra y la mirada al cielo y esa mano, esa mano tendida en la intuición genial de la Sixtina, buscando la conjugación de aquello que no es Humanidad, pero que no puede serlo sin ella.

    «Ex exultant humiles...», creo que sigue así, y se me antoja «y exaltando a los humildes», gesto de la soberbia con la que construimos los muros que nos protegen del espanto del infinito.

 

   

 


CLAUDIO ATTARDO

http://www.claudioattardo.com.ar/

 


 

 

 


(Recomendamos ver la misma en pantalla grande -tecla F11-)

VOLVER A PÁGINA PRINCIPAL
Literatura | Fotografía | Pintura | Artículos