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El vasco
Jorge Durán
Cuando emigraron
a América eligieron Buenos Aires.
Entonces era un
joven
Ahora ha pasado
los ochenta.
Hace doce años
que no habla…
Todos los días se
lo puede ver pasear por la plaza. Una enfermera uniformada lleva la silla de
ruedas.
El mentón clavado
en el pecho, los ojos muy abiertos, la mirada perdida dirigida hacia el frente.
Un hilo de saliva corre por la comisura de los labios. La enfermera lo enjuga
con un pañuelo.
Ya sé dónde vive,
lo he visto entrar y salir del edificio. Es en Retiro, un buen edificio frente a
la Plaza San Martín.
Cuando llueve o
hace mucho frío también lo veo por el balcón, detrás de los vidrios, en la misma
posición, con la vista hacia el río como mar.
Cuando pasea por
la plaza siempre lleva una pizarra en la mano que dice: «Buenos días». Si
alcanza a ver un conocido la levanta todo lo alto que puede.
La manta escocesa
sobre las rodillas. Una linda gorra cubre sus cabellos largos y blancos.
Son dos vueltas a
la plaza y luego hay que parar frente al edificio Cavagna para ver una pincelada
del río, los barcos que buscan el mar, lo dejado, lo anidado en el corazón,
luego otra vuelta más y volver al edificio.
Hoy es distinto.
Viene una marcha «piquetera» y se detienen a observar. Están en la zona de los
vendedores ambulantes y los comercios clandestinos. Desde arriba de la plaza se
distinguen. Demasiados bombos, demasiados ruidos. Rostros con capuchas, palos,
mujeres y niños dispuestos a todo.
De pronto una
bomba de estruendo, otra y otra más. ¡El fuego! Y la policía que carga
despiadadamente.
Vuelan sillas,
mesas, muebles, aves a medio limpiar, pedazos de carnes y verduras, ollas, un
sin fin de cosas…
El vasco se
incorpora, cae la silla de ruedas por las escaleras de la plaza, alcanza a caer
sentado en un cantero y entonces, señalando la marcha, con todas sus fuerzas
grita: ¡Guernica!
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JORGE DURÁN.
Fundador del teatro
independiente del hombre,
director
de la puesta en escena de La mujerzuela respetuosa, de Jean-Paul Sastre
y cofundador
de Pequeño Teatro y del teatro independiente La Avispa, en
la ciudad de Mendoza (Argentina).
Ha publicado
en la revista Mediterránea, de Córdoba y Voces, de Mendoza y,
también ahí, en el semanario Propósitos sobre temática teatral.
Ganador de concursos: por su guión Al otro lado de la vía, patrocinado
por jóvenes cineastas de Córdoba y
por su cuento Marcelina, de la sociedad
mendocina de escritores.

IMAGEN: Grabado de R. Zubiaurre y R. Baroja para
la novela Las inquietudes de Shanti Andía, de Pío Baroja (1920)

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