El onírico oráculo
Todas
las noches iba, ya dormido, a consultar sus cuitas al afamado oráculo de Delfos.
Hallaba soluciones a todos sus dilemas y no necesitaba decidir qué camino tomar
a lo largo del sueño. Pero, una vez despierto, la Pitia se esfumaba y se quedaba
a solas, cara a cara enfrentado con esa bella dama que llaman libertad, que a lo
más que llegaba es a mostrarle un seno, pero que no indicaba el camino seguro
por el que transitar irresponsablemente.