Golden

Uno de los dos androides el más estilizadocogió el fruto y lo mordió voluptuosamente. Luego se lo dio a probar a su compañero, que se mostró más receloso: el humano les había encomendado muy especialmente la custodia de aquel ejemplar el último manzano— del Jardín Botánico. Tras aquellos intrascendentes bocados sus registros emocionales se vieron seriamente alterados; hubo que destinarlos a pesadas labores de carga y descarga en la desolada estación de Sunion.