Crece la fila
de insensatos postulantes que intentan llenar la vacante. Llegan
desde
diversas latitudes montones de necios aspirantes. El desfile de los ineptos que
quieren ocupar el puesto aumenta día a día. Todo por un rumor que inició
Nietzsche, diciendo que un alto cargo había quedado vacío tras la muerte de
quien lo desempeñaba.