
Mi Luna
He visto la luna llena en Japón, redonda y
roja como la de su bandera, y en Holanda, rielando en los canales de Hamsterdam.
Y en Nueva York y México, tosiendo sobre los rascacielos. Y en Moscú, blanca y
desnuda sobre la Plaza Roja. Y sé que es la misma de Buenos Aires, zalamera y
ronroneante como un tango de Piazzola, y la de Santiago de Cuba, como un plato
de china, redonda y frágil. Pero la luna detrás de los cerros de mi pueblo
Somoto es la más hermosa y distinta de todas, como una tortilla de maíz tierno
echada en el comal de la noche. Luna de pobre.