AUTORRETRATO
El pintor ha estado pintando su retrato. Lleva en esto unos diez años. Cada día deja sus otras telas y le confiere sesiones de tres o cuatro horas. Cuando acaba la sesión, exhausto, piensa que mañana sí lo terminará. Es tan obstinado. Nunca queda satisfecho. Quiere para su retrato la exactitud precisa, la perfección. Atrapar ese justo momento ante el espejo. No como ayer, como ahora. Pero nunca podrá terminarlo y vivirá eternamente molesto e inconsolablemente insatisfecho.