Divertimento
Los bostezos son diestros
trapecistas. Suelen volar de boca en boca porque allí yace su pasatiempo
favorito. No tienen preferencia en boca particular alguna: ahora puedes verlos
retozar en una pequeña, incolora y sin sabor, y, un segundo después, en una
gorda, roja y muy apetitosa. Carecen de tácticas y estrategias. Sólo se dejan
llevar por la brújula de las emociones. A simple vista parecen una orquesta
sinfónica rigurosamente ensamblada, pero no pasan de ser un cuarteto alocado,
alegre y absolutamente contagioso.