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La
cámara fotográfica no es un simple aparato que capta imágenes en pequeños cuadrados de
sal de plata. Si todo lo que nos rodea pudiera pesarse, medirse o explicarse sin ninguna
duda, seguramente no se sentiría nunca el irresistible empeño de aislarlo y
representarlo, de darlo a conocer (con su carga de subjetivismo inapelable) mediante ka
reproducción de un instante único e irrepetible.
La tierra es inmensa y la fotografía un testimonio imaginado del mundo, sin
distancias, sin música, sin grados centígrados... La naturaleza, artífice del juego,
brinda la oportunidad al transportista de la cámara oscura para que, con ella, paralice
tanto movimiento, recoja sus contrastes -juegos de luz y de forma- y guarde en la imagen
ese segundo del tiempo.
En algunas tribus nómadas se dice que un viaje es un saco de oportunidades
que se pierden en su mayoría. Esperamos que estas páginas reflejen, al menos, ese mundo
que nos acompañó durante años.
GRUPO ZEBRA
(extracto de la presentación del libro LABERINTOS - Madrid 1986)
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