LA CENSURA INFORMATIVA
EN BIRMANIA
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     Otra de las características comunes de una dictadura militar es el control de todos los medios de comunicación de un país. En un momento en que la comunicación ya no sólo se circunscribe a los medios tradicionales, como los periódicos y las emisoras de radio y televisión, sino que aparecen nuevas tecnologías como los faxes, los teléfonos móviles, Internet, etc..., la capacidad de control y de censura de una dictadura se acrecienta hasta límites extremos como en el caso de Birmania.

     El país lleva más de cuarenta años bajo un régimen dictatorial que va renovando sus nombres (actualmente se autodenomina con el vergonzoso sobrenombre de Consejo de Estado para el Desarrollo y la Paz), pero no su política de represión total a cualquier signo de democracia y de libertad, y que suma a los problemas derivados de la prohibición de las libertades, la persecución de las minorías étnicas y una corrupción creciente de sus dirigentes dedicados a negocios como el tráfico de heroína blanca y opio, o la prostitución.

     La denuncia de todos estos temas dentro del país es prácticamente imposible ya que la censura informativa impide cualquier tipo de comunicación que no sea afín al régimen. Actualmente hay varios periodistas encarcelados a pesar de haber pasado los filtros de censura de la Junta Militar, que además controla directamente los pocos medios de comunicación existente. El Commitee to Protect Journalist, de Nueva York, considera a Birmania como el peor país del sudeste asiático en cuanto a censura y persecución de los periodistas, superando incluso a China, que experimenta un pequeño proceso de apertura.

     El control de la información se realiza a través de la aprobación de decretos gubernamentales que hacenAung San Suu Kyi prácticamente imposible cualquier crítica o información ya provenga del interior o del exterior. El brazo ejecutor del proceso censor es el Press Scrutiny Board, que controla cualquier documento dirigido al público bajo pena de hasta siete años de trabajos forzados para aquellos que se salten su filtro. Pero, como decíamos al principio, el control se extiende a los nuevos medios de comunicación, como el fax o el móvil, y es que desde 1995 la Myanmar Wireless Telegraph Act, obliga a tener licencia para el uso de estos aparatos bajo pena de hasta tres años de cárcel en el caso de no disponer de ésta. Como ejemplo, sirva el caso de Leo Nichols, cónsul de Noruega, Finlandia, Dinamarca y Suiza que detenido por tener un fax y un teléfono sin permiso, moría en el penal de Insein tras las palizas recibidas por sus captores. Era la forma de vengarse la dictadura militar del pueblo noruego que, en 1991, había concedido el Premio Nóbel de la Paz a Aung San Suu Kyi, líder de la oposición democrática del país  y vencedora de las únicas elecciones celebradas hasta la fecha en el país. Internet también está prohibido y se castiga el hecho de tener un ordenador conectado a la red con penas de hasta 15 años de cárcel. 

     Los medios de comunicación existentes, por tanto, realizan una labor de exaltación de la labor de los militares dedicándose a cubrir inauguraciones, actividades oficiales, etc..., sin informar de los problemas que acucian al país, como la crisis económica, sanitaria y social existente. Además, también sirven para menospreciar a la oposición democrática dando informaciones falsas de las que éstos no pueden defenderse. La única alternativa existente es sintonizar emisoras de radio en birmano que emiten desde el exterior como Radio Free Asia o Democratic Voice of Burma.

     Para terminar, las agencias extranjeras que intentan trabajar en el país ven su capacidad informativa muy recortada y el acceso a determinadas zonas o personas prohibido.

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Datos recopilados por  José Miguel Jiménez

 

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© Revista Almiar (Margen Cero™) - núm. 20 - febrero de 2005