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Víctor
Jara es considerado como el mayor exponente de la Nueva Canción Chilena cuyos
temas están inspirados por y para la cultura popular. Víctor Jara, cuarto hijo
de una familia de campesinos, continuó la herencia artística de su madre,
Amanda Martínez, cantora popular. A pesar del disgusto de su padre, ésta le
inscribió en la escuela tratando de que se alfabetice. Junto con su madre y sus
hermanos se traslada a los arrabales de Santiago de Chile donde regentan un
local de comidas para obreros. Allí, Víctor Jara conoce a un músico, Omar
Pulgar, que le enseñará a tocar la guitarra.
Víctor continúa sus enseñanzas musicales en el coro de la iglesia de Blanca
Encalada siguiendo los consejos de su madre, que unos meses después moría tras
un infarto. A ella le dedicaría Víctor una de sus más famosas canciones,
"Te recuerdo Amanda". Tras realizar el servicio militar, regresa al
pueblo dónde paso su infancia ingresando en el Coro Municipal que realiza
ensayos de la obra Carmina Burana; en dicha representación conoce a su futura
esposa, la bailarina Joan Turner. Víctor regresa a Santiago de Chile para
ingresar en la Facultad de Teatro de la Universidad de Chile y en el café Sao
Pablo, aledaño a la facultad, entabla amistad con la cantante Violeta Parra,
ésta le invita a cantar profesionalmente cediéndole un par de
villancicos, pero
Víctor decide primero documentarse en los orígenes de la canción chilena,
iniciando una investigación de las raíces folklóricas del canto por lo que se
traslada al campo a conocer de primera mano las canciones de los campesinos. De
vuelta al café Sao Pablo conoce a Alejandro Reyes, que lo invita a participar
en el proyecto artístico Cuncumén de recuperación de las tradiciones folklóricas.
Víctor se hace cargo de las coreografías de las danzas alternándolo con la
dirección de obras de teatro en la Escuela de Teatro de la Facultad. A pesar de
los éxitos teatrales con obras como "Parecido a la felicidad",
"Las de Caín" o "La remolienda" las dificultades
económicas de Víctor le hacen pasar muchas noches en los camerinos del teatro.
Junto con el conjunto folklórico Cuncumén inicia una gira por Europa en la que
comienza a componer sus primeras canciones, como "Palomita verte
quiero" dedicada a su mujer Joan Turner:
"Lloro
con cada recuerdo
a pesar de que me contengo
lloro con rabia p'a fuera
pero muy hondo p'a dentro
Palomita
verte quiero"
La década de los años sesenta representa un renacimiento cultural y popular en
Chile en el que Víctor Jara será uno de sus máximos componentes junto a Pablo
Neruda o Violeta Parra
que regentaba un local conocido como la Peña de los Parra, dónde Víctor
realizará numerosas actuaciones. Sus primeras canciones están
dedicadas al campo y a los campesinos que tan bien conoce, como "Cuando voy
al trabajo", "El cigarrito",
"El pimiento" o "El
arado":
"Aprieta
firme mi mano
y hundo el arado en la tierra
hace años que llevo en ella
cómo no estaré agotado"
En 1967 tras la muerte de Violeta Parra se genera todo un movimiento musical espontáneo
en un momento en el que se están produciendo movimientos sociales a nivel
mundial exigiendo un mundo más justo y pacifico. Los estudiantes franceses se
sublevan en París y toman las universidades, el gobierno checoslovaco inicia
una serie de reformas, en Estados Unidos se producen enormes manifestaciones
contra la guerra de Vietnam y el proceso de descolonización es imparable en
todo el planeta. Chile no fue ajeno a la revolución social y los autores
comienzan a componer canciones más comprometidas socialmente con la necesidad de un cambio de la
situación económica y social del país. En 1969 Víctor publica un nuevo
disco, "pongo
en tus manos abiertas", en el que se incluye su canción más
famosa, "Te recuerdo Amanda" que junto a "Preguntas
por Puerto Montt" o la versión de "El
martillo" de Lee Hays y Pete Seeger le llevará a ser muy conocido
en todo el país. Entre los principales grupos surgidos desde las Peñas destacan
Quilapayún y su famosa "Cantata de Santa María de
Iquique"; con ellos entronca rápidamente Víctor Jara ganando
juntos el
Primer Festival de la Nueva Canción Chilena, con los que canta la canción con
tonos épicos,
"Plegaria a un labrador".
"Levántate
y mírate las manos
para crecer estréchala a tu hermano
juntos iremos unidos en la sangre
hoy es el tiempo que puede ser mañana
Líbranos
de aquel que nos domina en la miseria
tráenos tu reino de justicia e igualdad
sopla como el viento la flor de la quebrada
limpia como el fuego el cañón de mi fusil
Hágase
por fin tu voluntad aquí en la tierra
danos tu fuerza y tu valor al combatir"
Durante
1970 Víctor Jara participa activamente en la campaña electoral que llevará a
la presidencia al candidato socialista de la Unidad Popular, Salvador Allende.
Un año después, Víctor publica un nuevo disco, "El derecho a vivir en
paz", donde expresa su claro compromiso político con el pueblo chileno y
con los avances de los campesinos y trabajadores. El disco tuvo una gran
resonancia y Víctor se convierte en un ídolo de la juventud con canciones tan recordadas como
"Vamos por ancho camino",
"Las casitas de barrio alto", "Ni chicha, ni
limoná", la
versión de "El niño yuntero" sobre un texto del poeta español
Miguel Hernández, y la canción que da titulo al disco.
"El
derecho a vivir
poeta Ho Chi Minh
que golpea de Vietnam
a toda la humanidad
Ningún cañón borrará
el surco de tu arrozal
el derecho de vivir en paz
Indochina
es el lugar
más allá del ancho mar
dónde revientan la flor
con genocidio y napalm
La luna es una explosión
que funde todo el clamor
el derecho de vivir en paz"
En
1972 tras regresar de una gira por Latinoamérica y el Reino Unido, publica un nuevo álbum,
"La población" trasladándose a
poblados marginales lo que se ve reflejado en el disco, en canciones como "Luchín",
"En el río Mapocho" o "Herminda
de la Victoria". El
inconformismo de la derecha chilena con el gobierno democrático de Salvador
Allende se transforma en intentos de desestabilización y agresiones diarias que
afectan al propio Víctor, situación que se ve reflejada en
"Manifiesto" que se convertiría en su canción-testamento:
"Yo
no canto por cantar
ni por tener buen amor
canto porque la guitarra
tiene sentido y razón
tiene corazón de tierra
y alas de palomita...
...canto
que ha sido valiente
siempre será canción nueva"
El 11 de septiembre de 1973 Víctor Jara fue junto a
otros músicos como Quilapayún a cantar en la exposición contra el fascismo y
la guerra civil que se inauguraba en la Universidad Técnica del Estado, cuando
les sorprendió el golpe de estado dirigido por
Augusto Pinochet. En esos momentos el periodista Sergio Gutiérrez le dijo a
Víctor: “compañero,
parece que llegó el momento de cambiar la guitarra por el fusil”. El
cantante contestó “no, compañero, yo no sé disparar. La guitarra
siempre sirve, aunque sea para animar a los combatientes”.
Rodeados
por el ejército fueron arrestados y conducidos al Estadio Chile, dónde
comenzaron las torturas que se cebaron especialmente con Víctor Jara; en esos
momentos empezó a escribir en pequeños trozos de papel su último poema, que
terminaría en el Estadio Nacional momentos antes de que 34 balazos acabasen con
su vida al igual que murieron miles de chilenos.
"Somos
cinco mil
en esta pequeña parte de la ciudad
somos cinco mil
¿cuántos seremos en total en las ciudades
y en todo el país?"
El poema, escrito en primera persona
con algunas frases como: "Un
golpeado como jamás creí se podría golpear a un ser humano",
corrió de mano en mano entre los prisioneros siendo descubierto por los
militares en los calcetines de un prisionero, pero la memoria de los que lo
leyeron consiguió rehacerlo y sacarlo del país, convirtiéndose en un símbolo
de denuncia de las atrocidades de los golpistas que sólo habrían de comenzar.
El resto de su obra musical consiguió salvarse
gracias a familiares y amigos que guardaron sus discos y grabaciones mientras el
ejército destruía las grabaciones originales tratando de borrarlas de la
historia de Chile.
Pero hoy
en día el Estadio Nacional ha cambiado su nombre por el de Víctor Jara y al
lado de una de las puertas, la misma en la que arrojaron su cadáver, hay una
placa con su ultimo poema.
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