|
FOTO 1

Por el East River y el
Queensborough /
los muchachos luchaban con la industria, / y los judíos vendían al fauno del
río / la rosa de la circuncisión / y el cielo desembocaba por los puentes y
los tejados / manadas de bisontes empujados por el viento.
FOTO 3

¿Qué
voy a hacer? ¿Ordenar los paisajes? / ¿Ordenar los amores que luego son
fotografías, / que luego son pedazos de madera / y bocanadas de sangre?
FOTO 5

La nieve de Manhattan empuja los
anuncios / y lleva gracia pura por las falsas ojivas. / Sacerdotes idiotas y
querubes de pluma / van detrás de Lutero por las altas esquinas.
FOTO 7

Negros, Negros, Negros, Negros.
La sangre no tiene puertas en vuestra
noche boca arriba.
FOTO 9

Yo denuncio la conjura / de estas
desiertas oficinas /
que no radian las agonías, / que borran los programas de
la selva, / y me ofrezco a ser comido / por las vacas estrujadas / cuando sus
gritos llenan el valle / donde el Hudson se emborracha con aceite.
|
FOTO 2

Fuego de siempre dormía en los
pedernales / y los escarabajos borrachos de anís / olvidaban el musgo
de las aldeas.
FOTO 4

Lobos y sapos cantan en las hogueras
verdes / coronadas por vivos hormigueros del alba. / La luna tiene un
sueño de grandes abanicos / y el toro sueña un toro de agujeros y de
agua.
FOTO 6

Era el momento de las cosas secas, /
de la espiga en el ojo y el gato laminado, / del óxido de hierro de los
grandes puentes / y el definitivo silencio del corcho.
FOTO 8

La aurora de Nueva York gime / por las
inmensas escaleras / buscando entre las aristas / nardos de angustia
dibujada.
FOTO 10

Todos los días se matan en Nueva York
/ cuatro millones de patos, / cinco millones de cerdos, / dos mil
palomas para el gusto de los agonizantes, / un millón de vacas, / un
millón de corderos / y dos millones de gallos, / que dejan los
cielos hechos añicos.
|
Los
cielos hechos añicos.
_________________
Entre 1928 y 1930,
Federico García Lorca escribió Poeta en Nueva York,
que el mismo definió como
«una
puesta en contacto de mi mundo poético con el mundo poético de Nueva York».

EDITORIAL LUMEN
publicó Poeta en Nueva York, en 1976 con el texto íntegro de la
lectura/conferencia que sobre esta obra enorme dictó García Lorca el 16 de
diciembre de 1932, ilustrado con fotografías de Oriol Maspons.
De la lectura (a
veces extrañada, a veces difícil, siempre maravillada) de este libro de
bolsillo (me costó 200 pesetas en aquel tiempo), quedó un poso que quizás
inspiró las fotografías que pude realizar muchos años después.
En Nueva York todo
es grande, también la miseria. Y el viajero puede comprender cuando llega a
esta ciudad las palabras de Lorca, en aquella conferencia:
«La
impresión de que aquel inmenso mundo no tiene raíz os capta a los pocos
días de llegar y comprendéis de manera perfecta cómo el vidente Egdar Poe
tuvo que abrazarse a lo misterioso y al hervor cordial de la embriaguez en
aquel mundo».
Pedro
Martínez
MARGEN
CERO
________________________
|