Tu
hermosura va creciendo como el ópalo
que traspasa el valle,
allí donde mansamente vuelan pájaros
y se cubren de naufragios las palomas
en el hondón del páramo interminable
donde va latiendo la llama
y clava luego su venablo de luz nupcial
en mi pupila de algodón
más allá donde no hay rutas y se nubla el ojo
de siniestra soledad.
Y pregunto en la ingravidez de esta constelación
qué lira quebrada suena
cuando los desheredados de la luz
celebran su alumbramiento de eclipses
y presagios.
Inventario
Nada
he buscado con ardor
y nada me ha cundido en la certeza frágil de los días,
el aliento exasperado a veces, otras, la mirada del
mundo
y su brillo perverso.
Desde siempre, la callada interrogante
o el constante extravío en un ritual de incertidumbre
presidieron alguna vez actos de banales melancolías.
Y sin embargo, abundaron en el latido de las horas,
destellos de una flor malograda, pájaros sin nombre
acostumbrados a su canto de lamentos,
alguna calle con sus ecos rizados
y huellas apresuradas.
También el beso arrastrándose por un cuerpo sin tregua,
la llama en unos labios, el interminable hilo de luz
sometido a la dentellada fugaz del asombro,
son humilde cosecha ahora
de aquellas noches donde acabaron mis ojos desvelados
buscando madrugadas.
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FLORENTINO GUTIÉRREZ GABELA.
Escritor que reside en Alicante. Ha publicado cuatro
libros, que pueden encontrarse en
http://www.visionlibros.com/: Liturgia Del Tiempo;
Caballos Del Paraíso; Últimas Devociones y
La Vida y Otros Agravios.
Contacto con el autor
Fotografía:
Pedro M. Martínez