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Miniaturas
Escribir
es más allá de la corteza.
Escribir es más allá de la cáscara.
Representación imposible.
Ese es su motor: lo imposible.
* *
* * *
Verla volar,
no estallar,
por los aires.
Verla sostenida por una corriente de aire cálido.
Un aliento suave, una brisa.
Por un instante ver con la ligereza de una polaroid
el retrato de ella riendo a mi costado.
Su belleza.
Su esplendor.
Carrusel endiablado.
Rojo al borde de la pasión.
Ella y su demonio.
Ella y su diablito magnífico.
* * * * *
Soy yo quién apuesta.
Los caballos de las palabras se alborotan.
Todos quieren llegar primero.
En el codo y por atropellada,
el pelotón desbocado arrastra tras sus patas una gran
nube de tierra.
Todos empujan.
Todos arrancan alaridos.
Están en la recta final.
Y nadie puede aventurar lo que vendrá.
* *
* * *
Entonces no podemos pensar la vida
como una miserable puesta en escena decadente.
Hay que dinamitar el puente.
Hay que dinamitar el puente de la palabra.
Que vuele por los aires.
Tanta fragilidad.
* *
* * *
Nada apaga el fuego de tus labios.
Y esto es hoy, domingo por la tarde.
Cuando el sol ha terminado con el reinado de las lluvias
que llovieron para vos
y sale a dar luz sobre nosotros.
* *
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Y todo fue un viento rasante.
Ni siquiera torbellino.
Ni siquiera vendaval.
Un viento rasante como estela de un avión de guerra que
de tan cargado parecía rozar su metálico vientre contra
los campos minados por el vietcong.
* *
* * *
Sueño.
Y el sueño es animal.
Perlas. Siempre hubo perlas.
Perlas que se deslizan por la comisura de sus labios.
Una golpea contra el suelo.
Se desarma.
Como el mercurio.
Se reunirá.
Será siempre uno.
Animal.
* *
* * *
Desembarcar en tus playas
Agazaparme como un invasor
frente a las líneas Maginot.
Verte desdoblar en mil pedazos.
Desembarcar en tus costas.
Beber el agua dulce
de tu río inmenso.
Ser como el conquistador que recibe en su boca
el fresco de tus labios.
Oceánica.
Volcánica.
Voluptuosa.
* *
* * *
Desembarcar en tu mesa.
Abrir el pan humeante de la mañana.
Volcar la leche tibia en tu taza.
Untar con dulce.
Soltar al galope la caballería.
Mandar a aniquilar a las tropas de infantería.
Recibir el perfume de tu cuello.
Acariciar las asperezas
de tu alma.
Muslos como muelles.
Como improntas.
Serpientes.
Como algas.
De piedra.
Almendras
* *
* * *
Tiempo inasible.
Estático.
Permanente.
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Fue un domingo con jazmines.
Es un domingo con jazmines.
Será un domingo con jazmines.
Continuidad no es repetición.
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Javier Martínez.
Nació en San Fernando,
Buenos Aires, en 1964. Su trabajo Cortocircuito
fue uno de los ganadores en el género poesía de la
Primera Bienal de Arte Joven (Buenos Aires, 1989).
Publicó el libro de poemas Jólivud (Ediciones del
Parche, 1992) y la novela reality show (Paradiso
Ediciones, 2004). Tiene otras tres novelas inéditas:
el día menos pensado (los mecánicos también serán hijos
de dios), vintage y la herencia de
lennon. En estos momentos
trabaja en una novela cuyo título provisorio es
virtual: vuelo al ras
del sueño
Web del autor:
http://jmvirtual.blogspot.com/
ILUSTRACIÓN: Pintura de
Mamen Domínguez González (ver
muestra)
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