I
A Viviana Cordero
De
tanto hacer crepúsculo
en la misma montaña,
se cayó el telón
de todo lo que es verde.
Se regó el jarabe de la noche
como un brebaje fabricado
por el disgusto de las nubes.
Se cayó mi faz y se hizo trizas,
se rompió mi aire en una bohemia,
me hechizó un conjuro
con una vara mágica;
estoy en pedazos, como el canto del gallo
en la ciudad traficable.
De
tanto hablar en forma de crepúsculo,
me siento más montaña que otros días.
II
A Sara Vanegas
La
tarde y yo usamos esquimal esta mañana.
Ella, para evitar al sol, ¡y tan temprano!
Yo, para evitar el chasco de la tarde.
Salimos arropados de veranillo,
y un poco de potaje del rocío
ardió en el matorral de la mañana.
La
tarde usa poniente en las orejas
y desaparece hecha montaña;
yo pudro lo mojigato del paisaje
y pido amor
tanto a peras como a olmos.
III
A Jorge Dávila Vásquez
Riego
mi sudor
detrás de las orejas del crepúsculo.
Cada
vez
tengo en descontrol
mis desventuras.
Tengo
un amor tan bruto en las mañanas,
y por las tardes un sonámbulo asunto de viento,
que en mis noches
es cuando recién pido
que me coma una boca
la madrugada.
(De Detrás de la
vereda de los autos)
__________
La Católica
Cristóbal:
repite conmigo la oración castellana
y que en las grandes olas la oración se repita.
Que puedas llegar hasta el fondo de este mundo sin
fondo,
que no tiene vértice y que parece un huevo sin
retorno.
Espero tus especias: las esencias prometidas
y esa transparente complicidad
que conspira entre nosotros.
Las joyas se van contigo hasta donde el mar las haga
flotar.
Son finas piedras. Cuida de su recuerdo,
como he cuidado yo de tu locura.
Ve hasta las Indias y conquista esas matas de
aromas.
Tráelas hasta donde su majestad
pueda olfatearlas.
Y después, vuelve a repetir la oración castellana.
Yo te estaré esperando toda esta vida de especias,
toda esta muerte de esencias.
(De La Cruz de la
ceniza)
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Xavier Oquendo Troncoso.
Nace en Ambato-Ecuador, en 1972. Periodista y Doctor en
Letras y Literatura. Estudió edición de libros en
Madrid. Ha publicado 11 títulos, entre poesía, cuento,
literatura infantil y antologías de la lírica joven del
Ecuador. Su último libro Salvados del naufragio
es una recopilación de su poesía de 15 años de trabajo.
Representante del Ecuador en importantes encuentros
poéticos y literarios en España, México, Colombia, Chile
y Perú. Organizador de las cuatro ediciones de las
Jornadas de poesía joven del Ecuador. Ha merecido
diversos premios nacionales como el «Pablo Palacio» en
cuento y el Premio Nacional de poesía, en 1993. Integra
antologías nacionales e internacionales. El Municipio de
su ciudad, en 1999, le concede la condecoración Juan
León Mera por toda su obra literaria y de difusión. Es
Editor, catedrático y editorialista de diversos medios
de comunicación. Parte de su poesía ha sido traducida al
italiano y al portugués.
Contacto con
el autor
Ilustración: Fotografía de
Pedro M. Martínez